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Dimiten dos miembros del Gobierno portugués por presunta corrupción

El ministro de Deportes y Juventud, Armando Vara, y el secretario de Estado de Interior, Luis Patrao, presentaron ayer su dimisión al primer ministro portugués, António Guterres, por presunta corrupción al haber creado, en 1999, y dirigido una fundación privada que recibía fondos públicos sin control institucional. Fuentes de la oposición creen que la entidad sirvió para la financiación ilegal del Partido Socialista.

El actual ministro de Deportes, amigo personal y hombre de confianza del primer ministro, creó la Fundación para la Prevención y la Seguridad en mayo de 1999 cuando ostentaba el cargo de secretario de Estado de Interior con el objetivo de promover campañas de seguridad vial y protección civil. La entidad, de la que son administradores tres miembros del gabinete de Vara, recibió fondos públicos para su fundación y posteriores campañas de "sensibilización" que, en algunos casos, según fuentes de la oposición, superaron "de forma exagerada" los presupuestos habituales para dichas actividades. Tras su nombramiento como ministro de Deportes, Vara fue sustituido en el cargo por Luis Patrao, jefe de gabinete de António Guterres durante muchos años.El escándalo estalló hace dos semanas cuando el semanario Expresso adelantó la existencia de la mencionada entidad, cuyas actividades fueron ocultadas al Parlamento por el ministro de Finanzas, Joaquim Pina Moura, al ser preguntado por las subvenciones del Estado entre 1995 y marzo de este año. Pina Moura reveló que el Estado había ofrecido 88 subvenciones a entidades privadas, entre las que no se encontraba la Fundación para la Prevención. Esta semana, el ex ministro del Interior, Fernando Gomes, atizó el fuego al asegurar que advirtió al primer ministro de las supuestas irregularidades detectadas en la citada entidad.

La situación se hizo insostenible el jueves cuando Guterres fue sometido a una dura interpelación de los grupos parlamentarios, que calificaron de "ilegales" las actividades de la fundación y solicitaron el cese de sus responsables. El socialista António Guterres salió escaldado de la sesión parlamentaria. No sólo no ofreció argumentos convincentes a las acusaciones de la oposición, sino que fue desmentido con datos. Aseguró que la última subvención fue tramitada el pasado 27 de marzo, pero el responsable del PSD (Partido Social Demócrata), José Manuel Durao Barroso, le dejó sin palabras al informar que la última transferencia era del 13 de septiembre y fue de 50 millones de escudos (40 millones de pesetas).

Guterres reconoció que se podían haber cometido errores en el caso, pero aseguró que no se había actuado "de mala fe". No obstante, aceptó la dimisión presentada ayer por los dos altos cargos. La investigación judicial sigue abierta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de diciembre de 2000

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