En la duda, absolución

Cuando María salió del juzgado aquel 29 de noviembre sólo pensaba: "¿Qué veredicto habría dictado el juez? ¿El mismo que nosotros? En la mayoría de los procesos, las decisiones hubieran coincidido, manifiestan juristas consultados. Dependen en gran medida del trabajo del fiscal y de cómo se haya hecho la instrucción del caso. Por eso los expertos no se extrañan de que dos ciudadanos polacos acusados de asesinato fueran absueltos la pasada semana en Madrid después de dos juicios en los que los jurados no consiguieron ponerse de acuerdo. Para cuatro de los jueces populares, los hechos no estaban claros. Pedro Ávila, abogado defensor del joven africano declarado culpable de asesinato, no ha sido precisamente el ganador en este proceso, pero destaca el valor que, en su opinión, aporta el jurado: "Introduce en la Administración de Justicia el sentido común. Al ser muchas personas las que tienen que decidir es muy difícil que se produzcan sentencias absurdas o arbitrarias, como sí puede suceder a veces en manos de un solo juzgador".

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