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CARTAS AL DIRECTOR

Sobre la inspección

Como docentes hemos seguido con interés no exento de estupor las noticias que viene publicando su diario sobre la Inspección Educativa. En ellas se trata sobre la "fulgurante carrera" de Camilo Miró. Cualquiera que lo conozca se habrá quedado realmente extrañado. Primero, porque es un docente que lleva 20 años de profesión, casi la mitad de ellos en el barrio de la Coma (Paterna). No hace falta ser un experto en Centros de Actuación Educativa Singular para saber que ese cargo requiere una muy especial dedicación.Segundo porque si bien es cierto que años más tarde pasó a ejercer como técnico docente en la Dirección Territorial de Educación y que posteriormente accedió a la jefatura del Servicio de Educación, lo fue nombrado por el consejero socialista Joan Romero. En ese mismo cargo permaneció con los sucesivos consejeros del PP. Por último, se hace una interpretación absolutamente torticera sobre cómo acceden los docentes a la profesión: la redactora dice que "aprobó las oposiciones de secundaria en un tribunal presidido por la inspectora, también colocada a dedo, Mª L. Martínez". Como sabe cualquier docente que ha sido miembro de un tribunal de oposiciones, aquellas puntuaciones con una desviación superior a 3 puntos se invalidan. No es creíble que miembros de un tribunal elegidos por sorteo acepten componendas al respecto. Miró ha aprobado las oposiciones al cuerpo de profesores de Secundaria en tres ocasiones, con notas superiores al 7. Creemos que atribuir la meritoria carrera profesional de Miró a sus vínculos familiares es una ligereza que denota falta de rigor al contrastar las fuentes de información.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de diciembre de 2000