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LA OFENSIVA TERRORISTA

ETA ha matado a 21 personas en 10 meses

Con el asesinato de Ernest Lluch, perpetrado anoche en Barcelona, son ya 21 las personas asesinadas por ETA desde que el 21 de enero acabara en Madrid con la vida del teniente coronel Pedro Antonio Blanco. La ofensiva terrorista se acentuó durante el verano, y desde entonces no ha remitido. Sólo durante octubre fallecieron seis personas, tres de ellas en un atentado que provocó la muerte días después de un conductor de autobús en la capital española.

ETA anunció la ruptura de la tregua el 28 de noviembre de 1999, que entró en vigor el 3 de diciembre, tras más de 14 meses de alto el fuego. Sólo mes y medio tardó en cometer su primer asesinato, el del militar Pedro Antonio Blanco en Madrid el 21 de enero de este año. Empleó el método del coche bomba. Muy utilizado en posteriores atentados.Un mes y un día después, el 22 de febrero, tres días antes del comienzo de la campaña para las elecciones generales del 12 de marzo, la banda mató al secretario general del PSE-EE en Álava, Fernando Buesa, y a su escolta, el ertzaina Jorge Díez, en Vitoria. Las manifestaciones siguientes a este doble asesinato produjeron muy fuertes roces entre los partidos nacionalistas, por un lado, y el PP y el PSOE, por otro.

El 7 de mayo ETA asesinó de cuatro tiros al periodista José Luis López de Lacalle, colaborador del diario El Mundo y miembro del Foro Ermua, en Andoain (Guipúzcoa).

Jesús María Pedrosa, concejal del Partido Popular aunque también afiliado al sindicato nacionalista ELA, murió de un tiro en la cabeza el 4 de junio en la localidad de Durango (Vizcaya).

Andalucía sería el escenario del siguiente crimen. El 15 de julio, la organización terrorista asesinó a José María Martín Carpena, concejal de PP en el Ayuntamiento de Málaga.

El 29 de julio fue asesinado el político socialista y ex gobernador civil de Guipúzcoa Juan María Jáuregui Apalategui tras recibir varios disparos en un café de Tolosa (Guipúzcoa). Ya en agosto, el día 8, la explosión de un coche bomba acabó con la vida del presidente de la patronal guipuzcoana (Adegi), José María Korta, en Zumaia (Guipúzcoa) y, sólo unas horas después, otro coche bomba estalló en la calle Platerías de Madrid y once personas resultaron heridas. Al día siguiente, un pistolero de ETA asesinó al subteniente Francisco Casanova Vicente, en Berriozar (Navarra), mientras que el 20 de agosto una bomba lapa adosada a un vehículo de la Guardia Civil causó la muerte de los agentes Irene Fernández Pereda y José Ángel de Jesús Encinas en Sallent de Gállego (Huesca).

La siguiente víctima de la banda terrorista fue el concejal popular Manuel Indiano, quien fue asesinado el 29 de agosto en la localidad guipuzcoana de Zumárraga.

El 21 de ese mismo mes dos etarras acabaron con la vida de José Luis Ruiz Casado, concejal del PP en el Ayuntamiento de la localidad barcelonesa de Sant Adriá del Besòs.

La comunidad autónoma andaluza fue de nuevo el escenario de los crímenes de la banda a partir del 9 de octubre. ETA asesinó en esta fecha de un disparo al fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Luis Portero, cuando entraba en el portal de su domicilio en Granada. La muerte de este fiscal levantó la polémica en torno a los escoltas de los miembros de la carrera judicial y fiscal. El 16 de octubre, el coronel médico español Antonio Muñoz Cariñanos fue asesinado en Sevilla al recibir en su consulta al menos dos balazos disparados por los presuntos terroristas de ETA Jon Igor Solana Matarran y Harriet Iragi Gurrutxaga, que fueron detenidos por la policía.

El 22 de octubre el funcionario de prisiones Máximo Casado murió al estallar una bomba lapa colocada en su vehículo, que se encontraba aparcado en el garaje de su casa de Vitoria. El día 30 de octubre, un coche bomba mató en el barrio de La Concepción de Madrid al magistrado del Tribunal Supremo, el general José Francisco Querol, a su escolta Jesús Escudero, y a su conductor Armando Medina. También causó graves heridas al conductor de un autobús de la EMT, Jesús Sánchez Martínez, de 35 años, quien murió días después del atentado -el 8 de noviembre- a causa de las heridas sufridas.

Ademas de los 21 asesinatos cometidos, ETA ha colocado coches bomba contra cuarteles y patrullas de la Guardia Civil, ha atentado con bombas lapas contra varios militares y políticos, que salvaron la vida por casualidad. Ha tratado de asesinar a periodistas y ha hecho explotar potentes cochas bomba en el centro de Madrid (el 12 de julio en la plaza de Callao) y en el barrio de Neguri (Getxo), sede residencial de la burguesía vasca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de noviembre de 2000

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