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LA OFENSIVA TERRORISTA

La pasión política de un profesor

Ernest Lluch, un estudioso de la historia que universalizó la sanidad en España

Una España austracista, muy descentralizada, frente a una España modulada según el uniformismo borbónico. Esta idea política alimentó su última pasión intelectual. El austracismo y las influencias centroeuropeas en la Cataluña del siglo XVIII, su material concreto de inspiración. Ernest Lluch aunó siempre pensamiento y acción, seriedad e ironía. Fue tan político como profesor, en su versión de maître à penser.Ocupó la cartera de Sanidad del primer Gobierno socialista y luego fue catedrático de Historia Económica de la Universidad de Barcelona. Como hombre de gobierno universalizó la sanidad, como intelectual y político intentó que el diálogo señalara la salida a la situación del País Vasco, dejando siempre la puerta abierta al nacionalismo democrático del PNV o de Eusko Alkartasuna. Desde este verano, Lluch no salía a pasear por la playa donostiarra de la Concha.

La evolución de la situación vasca le causó una profunda desazón y dejó de lado las caminatas por la arena acompañado en ocasiones por el sociólogo Javier Elzo o por el filósofo Fernando Savater, explicaba una periodista que lo visitó hace unos días en San Sebastián. No obstante, el ex ministro socialista, nacido el 21 de enero de 1937 en la localidad de Vilassar de Mar, en la comarca barcelonesa del Maresme, nunca perdió la fe en que la única salida para acabar con el terrorismo era la negociación y el diálogo. Incluso el próximo fin de semana tenía previsto llevar otra vez sus puntos de vista -coincidentes con los del alcalde socialista de San Sebastián, Odón Elorza- en una conferencia en la Universidad del País Vasco.

Antifranquista

Entre el Lluch joven y el de la madurez hubo un hilo conductor: se mantuvo dentro de los parámetros de la socialdemocracia; eso sí, según los cánones imperantes en cada momento. El ex ministro asesinado ayer comenzó su actividad política en 1961: fue el primer delegado elegido democráticamente en la Facultad de Económicas de Barcelona. Por ello, fue expedientado. Luego tomó parte en la capuchinada, el encierro de profesores y estudiantes que en 1966 tuvo como escenario el convento de los capuchinos del barrio barcelonés de Sarrià. De ahí nació el Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB).Como consecuencia de su apoyo a esta organización, primer intento de alternativa al Sindicato Español Universitario (SEU, franquista), fue nuevamente expulsado hasta 1969.Fue impulsor de la Taula Rodona (Mesa Redonda), organismo precursor de la Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya. Su actividad antifranquista le costó reiteradas detenciones. Después de Barcelona se trasladó a Valencia, donde mantuvo contactos con círculos intelectuales nacionalistas y socialistas. Él formaba parte, junto con el desaparecido Joan Fuster, del núcleo que acuñó el término Països Catalans, bandera de la izquierda nacionalista valenciana durante el franquismo.

Comenzó a militar en el Partit Socialista del País Valencià en 1974 (que con el tiempo ingresaría en la Federación de Partidos Socialistas), al tiempo que ocupaba la cátedra de Doctrinas Econonómicas en la Universidad de Valencia. Regresó a Barcelona cuando ya había echado a andar el núcleo fundacional del Partit dels Socialistes. Se subió al tren en marcha y en las elecciones del 15 de junio de 1977, las primeras después de la dictadura, fue elegido diputado por la circunscripción de Girona. Participó activamente en negociaciones sobre los aspectos de economía y hacienda del Estatuto de Autonomía de Cataluña.

En abril de 1980 fue elegido portavoz de Socialistes de Catalunya en el Congreso de los Diputados, cargo del que dimitió en diciembre de 1981, al negarse a presentar las enmiendas del PSC a la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA).

En diciembre de 1982 fue nombrado ministro de Sanidad y en febrero de 1983 presentó su programa de universalización y racionalización de la sanidad. Dejó el cargo en 1986 y volvió a la vida universitaria. Tres años después, en 1989, tomó posesión del cargo de rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, que extendió por otras ciudades además de Santander, como Barcelona, Sevilla, Cuenca y Sevilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de noviembre de 2000