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Ramon Fontseré, actor de Els Joglars, premio Nacional de Teatro

Enrique Romero obtuvo el mismo galardón en el área de Circo

Ramon Fontseré, actor fetiche del grupo catalán Els Joglars, obtuvo ayer el Premio Nacional de Teatro, que anualmente concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, por su interpretación en Daaalí. Fontseré se mostró muy contento "porque hay dinero por medio [cinco millones de pesetas] y no soy nada romántico con esto de los premios", afirmó. También se concedió el Nacional de Circo al equilibrista Enrique Romero.

Fontseré (Torelló, Barcelona, 1956) se enteró ayer por la tarde en Múnich de que se le había concedido el premio, mientras hacía escala hacia Berlín, donde la compañía presentará Daaalí, la obra por la que se le ha dado el galardón. Nada más conocer la noticia apenas musitó algo, ya que, según declaró ayer, no tenía ningún motivo para creérselo. Ante la insistencia de un compañero, decidió dar por cierta la noticia y sentirse especialmente gratificado porque el premio está dotado con cinco millones de pesetas: "Me encanta este pequeño detalle, no tengo pudor en afirmar que el galardón me gusta sobre todo porque hay dinero por medio, tengo un sentimiento poco romántico hacia los premios y pienso que lo mejor es el asunto crematístico, sobre todo tal y como esta el euro, el IPC y todo lo demás; aún hubiera gozado más de ser en dólares, pero así ya está bien y estoy muy contento".Fontseré, que ha hecho otros trabajos memorables en Els Joglars interpretando a Jordi Pujol, Josep Pla o el mismísimo Juan Pablo II, mostró su preocupación por las posibles consecuencias del premio: "Espero no convertirme en un chulo de piscinas, porque lo de comprarme una isla como Marlon Brando creo que no va a poder ser", y añadió, con los pies más firmes sobre la tierra: "Con la pasta que me van a atizar voy a celebrarlo con mis amigotes y compañeros con buen vino, buena comida y champagne francés, nada de cava catalán, no conviene mezclar la política con los placeres de la vida".

Boadella, eufórico

Para este actor, ferviente admirador de Pepe Isbert, el premio ha sido una demostración palpable de que se puede estar en el teatro de una manera digna, aunque se esté en un grupo con un líder muy carismático como es Albert Boadella: "Uno puede sacar la cabeza y existir, aunque he de confesar que éste no es problema que me atormente, lo importante es pasarlo bien y tengo la suerte de hacer lo que quiero, como quiero y sentirme completamente satisfecho".Albert Boadella, que, junto con la compañía, rechazo este mismo premio hace siete años porque consideró que le llegaba demasiado tarde, ayer se mostraba casi más eufórico que el propio galardonado: "El premio no se lo han dado a un intérprete, sino a un actor, algo que es distinto, porque Fontseré posee los personajes y no les coloca nada de sus neuras personales, manías, ni inclinaciones sexuales, tiene la honradez de penetrar en el personaje y fundirse con él". Y añadió: "Es un caso que desgraciadamente es poco corriente e insólito, además se lo han dado a un hombre que es el antiglamour, nada engreído y que no tiene nada que ver con lo pavos reales que abundan en nuestro gremio".

Para dejar las cosas claras, Boadella insistió en que en las escuelas de teatro deberían poner una granja de cerdos para formar actores, y lo explicó detenidamente: "Por encima de actores formados en las mejores escuelas del mundo, el mejor actor que he tenido, Fontseré, se entrenó en la granja de ganado porcino de su padre, es todo un ejemplo que habría que seguir a la hora de formar actores; ha conocido la vida desde donde hay que conocerla, dando pienso a los cerditos, y ahora da pienso al público; es cojonudo".

Ayer también se concedió el Premio Nacional de Circo a Enrique Romero, equilibrista, contorsionista y acróbata, perteneciente a la tercera generación de una familia dedicada al mundo circense. De hecho, Romero, que nació en un circo, salió a trabajar a la pista como malabarista siendo un niño. Después se interesó especialmente por la música y por dificilísimos ejercicios de equilibrio sobre rulos contrapuestos y con saltos de especial dificultad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de noviembre de 2000