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Fósiles bajo custodia

La máxima protección posible. Ésa es la decisión que ha tomado la Consejería de Educación para proteger el mejor yacimiento paleontológico de la región. La viceconsejera de Promoción y Patrimonio Histórico, Rosa Basante, anunció ayer que se declarará Bien de Interés Cultural todo el cerro de Batallones, en Torrejón de Velasco (3.600 habitantes), de modo que las medidas de protección urbanística y de seguridad sean las máximas que permite la Ley de Patrimonio.El cerro de Batallones se descubrió en 1991 por parte de los técnicos de la empresa Tolsa, cuando se iniciaba la extracción de sepiolita en la zona. Desde entonces se ha convertido en una referencia en los descubrimientos paleontológicos de toda Europa. Está formado por seis zonas de excavaciones bien diferenciadas. Los trabajos se han centrado hasta ahora en tres. En Batallones 1 se ha descubierto que era una trampa para animales carnívoros, en la que se han encontrado más de 10.000 piezas que pertenecen a más de 110 individuos. Entre ellos destacan 32 tigres con dientes de sable, una especie muy rara. En Batallones 2 se ha descubierto un yacimiento muy complejo, cuyos orígenes también podrían ser una trampa para animales. También se han hallado restos fosilizados de mastodontes.

La siguiente cala se efectuó en la zona denominada Batallones 4, donde se encontró un esqueleto completo de una jirafa de cuatro cuernos, entre otros animales. Todos los restos proceden de la era terciaria. Se trata de un foco de investigación "único" en toda Europa por los restos de vertebrados fósiles encontrados en él, según Rosa Basante: "Las características geomorfológicas de la zona y la diversidad y abundancia de lo encontrado lo convierten en un foco con grandes posibilidades para la investigación".

Su declaración como Bien de Interés Cultural en la categoría de zona paleontológica permitirá de hecho al equipo multidisciplinar que los estudia trabajar con total comodidad, ya que a partir de ahora toda la zona estará libre de actuaciones urbanísticas. El equipo está formado por investigadores del Museo de Ciencias Naturales y de las universidades Complutense y Autónoma, entre otros expertos.

Los planes del Gobierno regional son todavía más ambiciosos. Quedan por sacar a la luz los secretos ocultos de las zonas Batallones 3, 4, 5 y 6. Hasta la fecha sólo se han hecho calas mecánicas y se ha comprobado que pueden albergar gran cantidad de fósiles. Por eso, cuando terminen los trabajos o ya estén muy avanzados, los responsables de la Consejería de Educación piensan levantar un gran parque arqueológico y paleontológico en toda la zona. "Tendrá una estructura de yacimiento, en el que se tratarán los aspectos paisajísticos, culturales y didácticos", continuó Basante.

El cerro de Batallones no estará solo en la declaración de Bien de Interés Cultural. El Gobierno regional piensa acompañarlo del puerto de Somosierra (1.444 metros). La idea surgió de un grupo de investigadores que cursó la solicitud a la Dirección General de Patrimonio. Destacaron en su escrito que el puerto había albergado una de las batallas más importante de la guerra de la independencia entre la Grand Armée, que dirigía Napoleón Bonaparte, y el Ejército español, al mando del general San Juan. Ocurrió el 30 de noviembre de 1808 en el puerto. También intervino la caballería polaca en apoyo de las tropas francesas.

Según señaló Rosa Basante, la petición ha estado avalada por las embajadas de Francia y Polonia en Madrid. El proyecto de la Comunidad recoge adecuar todo el entorno de lo que en su día fue un fortín llamado Fuerte Francés y señalizarlo, de modo que el visitante conozca la historia de la batalla de Somosierra. También se aprovechará un depósito de agua cercano al lugar de la fortaleza gala para construir un mirador.

"También diseñaremos rutas de senderismo y ordenaremos los documentos y objetos que tiene el párroco de Somosierra, para que los visitantes puedan verlos", señaló la viceconsejera de Promoción y Patrimonio Histórico. Además, se publicará una guía con los trabajos que redacten los investigadores que estudian la batalla, Javier Pastor y María Jesús Adán.

Tres rutas para conocer la historia

Tres recorridos distintos permitirán en breve plazo a los madrileños conocer el origen y la evolución de su región, según el Plan de Rutas Arqueológicas, presentado ayer por la viceconsejera de Promoción y Patrimonio Histórico, Rosa Basante. Parte de la sierra norte, las laderas que van de Galapagar a Cercedilla y la vega que une Madrid con Alcalá de Henares son los lugares elegidos por el Gobierno regional.La ruta serrana recorre 20 kilómetros entre los municipios de Redueña, Torrelaguna, Torremocha del Campo y Patones. En ella se apreciará parte de los yacimientos arqueológicos y paleontológicos más importantes de la región. El paleolítico superior se contemplará en las cuevas de Torrelaguna y Patones. Este último municipio también acoge restos y pinturas rupestres encontrados en la Edad del Bronce. La de Hierro estará presente en Redueña, mientras que la ciudad celtíbera de la Dehesa de la Oliva se encuentra en Patones. "Los visitantes también podrán ver construcciones medievales, como la torre de vigilancia de Torremocha o una muestra etnográfica como la de las edificaciones de Patones de Arriba", señaló la viceconsejera.

Para la zona de pie de monte se han elegido los 35 kilómetros que separan Galapagar del puerto de la Fuenfría, en Cercedilla. En este trayecto se pueden contemplar los cambios geomorfológicos, vegetales y climáticos que se han producido entre las zonas de las vegas y las áreas serranas. Su valor también estriba en que se encuentra en esa zona parte de una calzada romana y varias vías pecuarias.

La última ruta propuesta de momento por la Consejería de Educación comenzará en Madrid capital y terminará en la ciudad romana de Complutum, en Alcalá de Henares. Partirá del cerro del Almodóvar, junto a la carretera de Valencia (N-III). Continuará hasta el centro de interpretación de la Laguna del Campillo, en el parque del Sureste. El castillo señorial de la Alameda, en el distrito de Barajas, y el yacimiento calcolítico y de la Edad del Hierro de su entorno supondrán una variante por la carretera de Barcelona (N-II). También se pretende incluir los datos de las excavaciones de la zona del aeropuerto de Barajas y de Alcalá de Henares, en Complutum. "Estas rutas no son un fin, sino un medio para aunar la oferta formativa, lúdica, de tiempo libre y de ocio de la gente", resumió Basante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de noviembre de 2000

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