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Alemania iniciará en 2001 un sistema de pensiones con aportación privada

La reforma de las pensiones recibió ayer en Alemania un impulso político decisivo, tras el acuerdo alcanzado entre los grupos parlamentarios socialdemócrata y verde que gobiernan en coalición. Una vez superadas las discrepancias sobre el calendario de aplicación de la reforma, finalmente será en 2001 cuando el sistema público de pensiones se abra a la participación privada. La pensión se reducirá hasta el 64% del salario en 2030 y la diferencia hasta el 70% actual se cubrirá mediante un seguro con aportación estatal.

Divergencias

La coalición rojiverde del Gobierno alemán ha alcanzado un acuerdo para iniciar el próximo año la reforma de las pensiones, que introducirá un sistema mixto entre la seguridad social y los planes de jubilación privados. Las direcciones de los grupos parlamentarios socialdemócrata y verde dieron por zanjadas sus divergencias internas tras la ronda de consultas mantenida ayer, un día antes de que el proyecto se someta a la aprobación del Consejo de Ministros. La reforma elaborada por el titular de Trabajo, Walter Riester, contempla la reducción progresiva del nivel de las pensiones, que, hasta el 2030, pasará del actual 70% del salario percibido al 64%. Esta reducción se compensará con la introducción de un seguro privado, que será financiado en parte por el Estado.

Este seguro equivaldrá en una primera fase al 1% del sueldo bruto del trabajador, para alcanzar el 4% en los ocho años siguientes. Con esta fórmula mixta se garantizará, de acuerdo al plan de Riester, que la contribución al seguro de jubilación no supere el 20% actual en los próximos 20 años, para quedar en el 22% en el año 2030.

El titular de Trabajo había previsto que este sistema mixto se pusiera en marcha el próximo año, pero la pasada semana anunció que el arranque del sistema de financiación de los planes privados se aplazaba hasta el siguiente. Esta medida fue adoptada de acuerdo con el ministro de Hacienda, Hans Eichel, por considerar que empezar en el 2001 sería una carga excesiva para las arcas del Gobierno central y los Estados federados.

La decisión de los ministros fue inesperada y desató las críticas no sólo del socio minoritario del Gobierno, Los Verdes, sino también del canciller, Gerhard Schröder, que manifestó su extrañeza por no haber sido consultado al respecto. Los ecopacifistas temían que un aplazamiento en el sistema de financiación pública de las pensiones privadas comportase un aumento de la contribución al seguro de jubilación.En la reunión de ayer entre los dos miembros de la coalición gobernante se acordó que bajo ningún concepto esa demora irá en detrimento del contribuyente, indicó la jefa del grupo parlamentario verde, Kerstin Müller, quien dijo que se había alcanzado un buen compromiso.

Las consultas de ayer siguieron a las realizadas el lunes, que culminaron a medianoche con un acuerdo acerca de la financiación de las pensiones de invalidez, otro punto conflictivo entre ambos grupos parlamentarios.

El pacto alcanzado prevé el establecimiento de un tope de 250 millones de marcos (127,8 millones de euros o 21.264 millones de pesetas) en la carga que asumirá la Seguridad Social sobre esas rentas el próximo año. De superarse ese límite, el Estado se hará cargo del resto, con lo que se garantiza que tampoco por ese concepto habrá cargas complementarias para el contribuyente.

Tras el consenso logrado en ambos conceptos, se prevé que el Consejo de Ministros apruebe hoy la reforma y que el proyecto se presente ante la cámara baja del Parlamento (Bundestag) mañana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de noviembre de 2000

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