EDUCACIÓN - PROTESTA ESCOLAR

Dos jóvenes enfermos de Elche no pueden estudiar porque falta un educador

David y Enric, dos jóvenes de 15 años que padecen una enfermedad degenerativa muscular, están sin escolarizar ante la ausencia de educadores especializados en el instituto Victoria Kent, en Elche. Alumnos y profesores del centro se manifestaron ayer para pedir a la Consejería de Educación medios para que puedan entrar a clase. Las familias denuncian los graves trastornos psicológicos que sufren al estar "aislados" de sus compañeros.

"Lo que están haciendo es anticonstitucional y viola todos los derechos de igualdad", asegura la madre de Enric, Rosario Rives, junto a las pancartas desplegadas por más de 400 alumnos y profesores, en las que se leía "Tots tenim dret a l'educació" o "Tarancón dimisión, Generalitat tacaña". Enric sonríe. Junto a él están los compañeros con los que asistió al colegio y con los que ahora, al cambiar de centro para comenzar el tercer curso de ESO, ya no comparte ni estudios, ni recreos."No hay disponibilidad presupuestaria, es un puesto de nueva catalogación", o "el asunto está en trámites", son algunas de las contestaciones que han recibido los padres por parte de la Consejería de Educación, desde que comenzó el curso hace dos meses. Francisco Blanco, padre de David, considera que su problema "no le importa a la Administración", aunque advierte de que se han "equivocado" de familias. "Estamos dispuestos a luchar", asegura. Las movilizaciones continuarán en Elche, Alicante e incluso Valencia, mientras las familias, "aburridas" de tanto burócrata, estudian acudir al Síndic de Greuges o a la Fiscalía de Menores para buscar salidas a la penosa situación.

Rosario Rives dice que ayer vio por televisión cómo Zaplana inauguraba el Museu de les Ciències, en Valencia. "Yo no es que esté en contra, pero...". Pero se le revuelven las tripas. Los dos jóvenes padecen la enfermedad conocida como distrofia muscular de Duchenne, lo que les obliga a ir en silla de ruedas y a tener, de manera permanente, a un logopeda y a un educador que les posibilite coger un papel y un lápiz, o simplemente, ir al servicio.

Estar confinados en sus casas, además de trastornar la vida de los padres que no saben cómo sacar tiempo para trabajar, acarrea a los jóvenes graves consecuencias psicológicas. Enric es plenamente consciente de la situación y le embarga el "sentimiento de abandono y de baja autoestima, al saber que no puede ir al colegio", asegura su madre, que lo anima diciéndole que "hay que esperar".

David les dice a sus padres todas las mañanas que su situación es una "injusticia", mientras Francisco ve cómo su hijo se "hunde y se desmoraliza" cada día más.

La estancia de los jóvenes en el centro escolar supone el 75% de sus relaciones con amigos. Los padres temen que el retraso en la escolarización, en jóvenes con dificultades de aprendizaje, les haga incluso perder el curso.

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El director del centro, Ximo García, no concibe cómo Educación hace comisiones de absentismo contra los padres, mientras que, de manera indirecta, "impide" a dos jóvenes acudir a clase. El representante del APA del Victoria Kent, Antonio Caballero, señala las rampas de entrada para disminuidos físicos de que dispone el centro. "Tenemos las infraestructuras, pero la consejería dice que lo de la Educación Especial va lento y no envía el personal".

"Es una vergüenza", apunta Blanca González, presidenta de la Federación de APA. "Los niños tienen el deber y la obligación de ir a clase, pero cuando vienen no hay profesores", dice. Acaba de llegar de la otra punta de la ciudad, del colegio Giner de los Ríos, de otra manifestación de escolares y profesores. En esta ocasión, piden un ascensor para el centro, con el fin de que la madre de una joven, de 13 años, no tenga que llevar a su hija a cuestas por las escaleras del colegio, y que los niños no hagan guardia en los recreos para que no se quede sola.

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