El presidente salvadoreño cree que el proceso de paz en su país aún es frágil

El proceso de paz en El Salvador es "un gran éxito", según el presidente del país, Francisco Flores, y el jefe del Gobierno español, José María Aznar, que ayer le recibió en La Moncloa. Pero, en opinión de Flores, no está tan consolidado como para celebrar los procesos por el asesinato de monseñor Arnulfo Romero o del jesuita español Ignacio Ellacuría. "Romper la Ley de Amnistía como forma de dar cauce a los sentimientos de muchos salvadoreños afectados por la guerra puede implicar un nuevo conflicto. Por tanto, no considero que esa sea una opción", dijo el presidente salvadoreño.

La Ley de Amnistía promulgada después del acuerdo de paz firmado en enero de 1992 por ARENA, el partido de la derecha en que milita el actual presidente salvadoreño, y el FMLN, partido de la guerrilla, es, según Flores, "la piedra angular del nuevo país y lo que ha permitido a El Salvador transitar rápida y exitosamente desde la guerra a la paz". En virtud de esa ley fueron liberados los simples ejecutores materiales condenados por el crimen de los jesuitas. Pero los promotores de una nueva demanda contra los mandantes del asesinato de Romero, entre los que señalan al ex presidente Alfredo Cristiani, actual presidente de ARENA, estiman que éstos no están cubiertos por la Ley de Amnistía.Flores se mostró, en cualquier caso, comprensivo con "los sentimientos de los que buscan una reivindicación judicial" de sus sufrimientos e incluso lamentó que en El Salvador no haya habido procesos catárticos sin consecuencias penales como los de Suráfrica, pero afirmó que "el objetivo más importante es finalizar la guerra".

Aznar, por su parte, señaló que aprecia "extraordinariamente los pasos dados en El Salvador para superar definitivamente las secuelas" del conflicto, y afirmó que "las relaciones entre España y El Salvador son de plena normalidad política" y, desde el punto de vista comercial, "muy satisfactorias".

Explicó el presidente español que en las conversaciones se había abordado su empeño especial por conseguir la integración de toda la región centroamericana y el reforzamiento de sus relaciones con la Unión Europea, y destacó que, en el primer semestre del año 2002, Flores será coordinador del Grupo Centroamericano mientras que España presidirá la UE, lo que debería representar una buena oportunidad para impulsar esas tareas.

Flores declaró también que las tensiones registradas entre su Gobierno y el de España a raíz de la demanda de extradición del juez Baltasar Garzón contra el ex general Augusto Pinochet están "totalmente superadas". Como protesta por aquellos hechos, El Salvador suspendió la cooperación policial con España, que desde la firma del acuerdo de paz asesoró y formó a los agentes salvadoreños para propiciar la retirada del Ejército.

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