El 'baby boom', en paro
Si uno se olvida del clima, Polonia recuerda a España en muchos aspectos: similares en tamaño y población, necesitados de ayudas estructurales para acercarse a la renta media europea, la modernidad ha traído un problema crónico: el paro. La economía crece de forma espectacular desde hace años, pero la reforma de la agricultura y la restructuración de otros sectores maduros como la siderurgia y la minería han llevado la tasa de paro del 10% al 14% en tres años.Es un fenómeno agravado por el baby boom que Polonia vivió en los primeros ochenta, allá cuando el golpe de Estado del general Jaruzelsky.Aquella generación de bebés se incorpora ahora al mercado laboral.
Las autoridades afirman que el paro es un problema pasajero y que Occidente se equivoca al temer una invasión de mano de obra tras la adhesión. "Todos los estudios demuestran que tendremos un déficit de trabajadores", asegura el ministro para la Integración, Jacek Saryusz-Wolski, un político de fuerte carácter.
"En este decenio hay casi un millón de polacos que volverán", augura. Son sobre todo gentes que abandonaron Polonia al llegar Jaruzelsky y que se verán atraídos por el progreso de su país.
"La emigración es estacional, en dos o tres años se va a debilitar y necesitaremos a las personas cualificadas", afirma el ministro de Exteriores, Wladyslaw Bartoszewski, admirablemente combativo a sus 78 años. "Los polacos tienen tendencia a irse, pero van y vuelven", apostilla. Varsovia espera que ocurra aquí como tras la adhesión de España y Portugal: el ingreso facilitó más el retorno a casa que la huída a tierras más ricas pero a menudo más inhóspitas.


























































