Reportaje:HISTORIAS DEL COMER

Todos son campeones

Convertida en uno de los grandes acontecimientos gastronómicos anuales del panorama hispánico, la entrega de los Premios Bidasoa alcanza ya su quinta edición. La feria de Hostelco en Barcelona fue el marco elegido. El Plato de Oro o, lo que es lo mismo, el reconocimiento de una vida dedicada al engrandecimiento de nuestra gastronomía recayó en el bodeguero jerezano ( jubilado tan solo formalmente) Mauricio González Gordon. Por otra parte, se otorgó el Plato Joven cocina, una prueba de confianza en el futuro al premiar como mejor cocinero de menos de 35 años a quien haya destacado por su creatividad, sensibilidad, técnica y conocimiento no solo de la cocina sino de la despensa de su tierra.El presentador del acto y miembro del jurado Cristino Álvarez (más conocido como Caius Apicius) explicó, con el aplomo y serenidad que le caracterizan las virtudes de los chefs finalistas en esta V edición y que, según el periodista gallego, "están llamados a escribir páginas de gloria en la historia de nuestra gastronomía, de nuestra cultura".

Entre los finalistas se encontraban dos vascos. El gasteiztarra al frente de las cocinas del Julio Gómez de Balugera madrileño café de Oriente y el donostiarra Andoni Luis Aduriz del emergente restaurante Mugaritz de Rentería, junto a Enrique Dacosta (del restaurante El Poblet de Denia), Marcelino González Tejedor (Casa Marcelo de Santiago de Compostela) y el asturiano Nacho Manzano (Casa Marcial de Arriondas). Todos ellos con el listón muy alto ponían en serias dificultades al jurado, cuyo fallo, pienso que un gran acierto, dejaba siempre un cierto amargor al elegir uno solo en detrimento de los demás. Pero, no adelantemos acontecimientos.

La periodista Paz Ivison, reciente Premio Nacional de gastronomía, a través de su amiga y colaboradora Mayte Díez glosó la figura de ese caballero del vino que es Mauricio González Gordon, un personaje al que conoce en profundidad, como buena gaditana. De él dijo: "Su sabiduría no la aplicó sólo al mundo del vino (en gran parte aunque no lo quiera reconocer -porque él es así de discreto- le debemos una de las mayores glorias embotelladas que puedan existir hoy en nuestro país, los olorosos de añada de Gonzalez Byass) ya que también disfruta de una gran pasión y sensibilidad naturaleza. Y ya saben ustedes que ésta es la mas importante de las materias primas de la gastronomía".

Y por fin llegó la hora de los jóvenes. Hasta Galicia voló esta vez el ansiado premio. Marcelino (mas conocido por Marcelo) Gonzalez Tejedor, el elegido. Su trayectoria es apasionante. Nació en Vigo hace 32 años . Su primera incursión seria en la cocina se realiza en Arzak, hace unos doce años, del que regresó a su tierra trabajando con Roberto Crespo y simultaneándolo con la docencia. En 1992 empieza su periplo francés, que le llevo a trabajar con los primeros espadas de la cocina mundial, como Jacques Maximin, de quien dice haber aprendido todo, Paul Bocuse, del que señala todo lo contrario o el gran cocinero del producto Alain Ducasse. Tras ser jefe de cocina de Mets de Provence, en Marsella, y L´Anphitrion, de Toulouse, donde logra una estrella Michelin, vuelve a Galicia dedicándose al docencia hasta que en el año pasado logró ver hecho realidad su sueño: dirigir su restaurante, Casa Marcelo, en Santiago de Compostela, donde realiza una cocina básicamente de mercado "puro y duro", con productos cotidianos a los que sabe revestir de la elegancia de la gran cocina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0028, 28 de octubre de 2000.