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Los Octubre

Cumplen, ya, 29 años. ¡Cómo pasa el tiempo! 29 años en que, cada mes de octubre, venimos celebrando los Premis Octubre. Sin interrupción y contra viento y marea. Vientos y mareas que, en ocasiones, han sido verdaderos temporales. Pero la librería 3i4 y la Fundació Ausiàs March, con Eliseu Climent al frente, han sabido luchar contra los elementos y vencerlos, no como le sucedió a aquella Armada Invencible que sí fue derrotada por los elementos, con gran pesar del rey español. Desde hace varios años, la semana de los Octubre convierte Valencia en la verdadera capital cultural de lo que el ilustre jurista de Catarroja, Benvingut Oliver, denominava, hace más de un siglo, los Países Catalanes.Los Octubre nacieron en pleno franquismo, con no pocas reticencias y el desprecio de la derecha entonces gobernante. Y en eso continuamos si hemos de atenernos al comportamiento de sus herederos sociológicos. Sabido es que a la derecha valenciana eso de la cultura le resbala y la palabra "intelectual" le produce escalofríos. Una semana, como la pasada, en que se produce una importante concentración de intelectuales, pensadores, escritores, profesores etc, en Valencia, les parece, poco menos, que un movimiento subversivo. Sucede, sin embargo, que en contra de lo que pueda creer el presidente Zaplana, no sólo de terras míticas y tómbolas televisivas vive el hombre, es decir, las sociedades, los pueblos. Unos gobernantes que vuelven la espalda a la Universidad, al pensamiento, al contraste de las ideas, y quieren vivir instalados en el pensamiento único que, naturalmente, es el suyo, y desprecian e incluso persiguen a todo aquel que se atreva a disentir y a razonar por su cuenta, estan condenando a ese pueblo que gobiernan a la más absoluta de las inculturas y al analfabetismo funcional. "Pan y circo", parece ser su lema. En un país, regido por políticos mínimamente inteligentes y cultos, y amantes de su pueblo, una semana cultural como la de los Octubre merecería, no sólo toda la ayuda y respaldo institucional, sino la presencia de los dirigentes políticos en algunos de los actos más importantes. Ayer mismo, en el Paraninfo de la Universidad de Valencia, se hizo la presentación por el padre Batllori, del Diplomatarium Borja, "un trabajo de investigación sobre la célebre dinastía que pretende convertirse en la obra bibliográfica valenciana más importante llevada a cabo sobre el tema", según informaba el periódico de la derecha valenciana y que da apoyo y soporte a sus políticos. El Diplomatarium de la familia Borja constará de medio centenar de volúmenes en los que se reunirá toda la documentación que sobre nuestros paisanos, los Borja, se encuentra diseminada en los archivos de todo el mundo. Incluido el archivo secreto de la Santa Sede. Y entre las instituciones que colaborarán a facilitar la publicación de ésta magna obra figura, en lugar destacado, el Consejo Pontificio para la Cultura del Vaticano. Piensa uno -ingenuamente, claro- que con avales como éste, la derecha valenciana que nos gobierna debería prestar alguna atención a este acontecimiento. Incluso ofrecer su ayuda para lo que haga falta. Pero... ¡qué le vamos a hacer! Nuestra derecha, con lo que se siente a gustito, es promocionando tómbolas y a intelectuales de la categoría de los mariñas o las karmeles. Esa es la cultura que quieren para nuestro pueblo. Y mientras en ello se entretiene el vecindario, ellos se dedican a sus convolutos y a la promoción de sus familiares y amiguetes a chupar del bote de los cargos públicos. ¡Que les aproveche!

fburguera@inves.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0028, 28 de octubre de 2000.