LA AVERÍA DEL 'TIRELESS'

Londres no contestó a una petición informal española para inspeccionar el 'Tireless'

El Gobierno español no ha conseguido hasta ahora obtener información propia sobre la avería del submarino nuclear Tireless, varado en Gibraltar desde hace cinco meses. El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, sugirió en septiembre a su homólogo británico, Robin Cook, la posibilidad de que técnicos españoles inspeccionen el buque. El secretario del Foreign Office hizo oídos sordos a esta petición informal -nunca formulada por escrito- y no le contestó. El presidente José María Aznar reiterará hoy esta solicitud al primer ministro Tony Blair, al que recibirá en Madrid.

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En la misiva que remitió el miércoles a Cook, Piqué se queja de que no haya sido posible enviar a "un técnico español para que constate in situ, como sería deseable, la naturaleza de la avería y las medidas de seguridad que se han adoptado".El jefe de la diplomacia española redactó su carta, que llegó antes a la prensa española que a su destinatario, cinco días después de que el Ministro de Defensa británico anunciase, el pasado viernes, la retirada de la circulación para ser revisados de 12 submarinos de dos clases distintas pero de diseño similar al Tireless.

La avería había dejado de ser una fisura de dos milímetros en una soldadura del sistema de refrigeración para convertirse, aparentemente, en un defecto estructural. Aunque la Royal Navy no ha establecido la naturaleza exacta del fallo -"los técnicos no han concluido el análisis de las fotografías tomadas por una microcámara", dijo un diplomático británico- la envergadura y la duración de la reparación van a incrementarse.

Poco antes de enviar su carta, Josep Piqué había dejado caer ante Cook que deseaba que expertos españoles del Consejo de Seguridad Nuclear visitasen el buque, pero no obtuvo respuesta. No quiso formular por escrito la petición porque temía, probablemente, una respuesta negativa, según una fuente diplomática. Aznar volverá hoy a la carga y hará a Blair la misma solicitud, según el ministro de Defensa, Federico Trillo, quien reconoció que el Ejecutivo no conoce la "dimensión de la avería".

La evasiva reacción británica a la sugerencia de Piqué no está relacionada con su empeño por ocultar a ojos españoles los secretos militares del Tireless. España y el Reino Unido son aliados en la OTAN y en la UE.

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Londres, pendiente del Peñón

La luz verde de Londres a que suban a bordo técnicos españoles está supeditada al visto bueno del Gobierno de Gibraltar, según fuentes diplomáticas y gibraltareñas. El ministro principal de la colonia, Peter Caruana, ha dejado claro durante el verano que el problema del sumergible no debía dar pie a España para inmiscuirse en los asuntos del Peñón alegando su preocupación por la seguridad de los 250.000 habitantes del campo de Gibraltar.La diplomacia española sí ha aprovechado el incidente para reiterar veladamente su reivindicación de soberanía compartida. "La existencia de una base militar en la colonia de Gibraltar", escribía Piqué a Cook, "conlleva unos riesgos potenciales que España no puede admitir que sigan perdurando sin que dispongamos de un marco de toma de decisiones" que tenga en cuenta los legítimos intereses españoles.

Un portavoz del Foreign Office reconoció ayer a Efe que el asunto del sumergible está teniendo "implicaciones políticas en España y en Gibraltar", aunque insistió en que requiere "una solución práctica y no política".

A diferencia de los españoles, los expertos a sueldo del Gobierno gibraltareño sí pudieron visitar el sumergible. Deseoso de disponer de una evaluación independiente de la de la Royal Navy, el Ejecutivo gibraltareño contrató a tres expertos en seguridad nuclear que elaboraron en septiembre pasado un informe partiendo de la información de la Navy.

El documento concluía señalando que el riesgo de la reparación no era mayor del que suponían las escalas periódicas en la colonia de submarinos nucleares. Caruana hizo público el informe y dio su visto bueno a que empezase la reparación del buque el 16 de septiembre.

Un mes después quedó claro, sin embargo, que la avería era de mayor envergadura que la inicialmente prevista. En consecuencia, los tres expertos regresaron el lunes a Gibraltar para visitar el sumergible. Cuando Londres les comunique cómo proyecta arreglarlo emitirán un segundo informe.

El Consejo de Seguridad Nuclear español elaboró también un informe, que el Gobierno español no ha hecho público, con los datos que le proporcionó la Navy. Ayer el máximo experto de la marina real, Hurford, se reunió de nuevo en Madrid con un equipo del Consejo pero tampoco se falicitó información sobre lo tratado.

No todos opinan en España que sería de gran utilidad una visita al Tireless de los técnicos del Consejo. En el Ministerio de Defensa se considera que, al carecer la Marina española de submarinos de propulsión nuclear, los expertos nacionales apenas podrían sacar provecho a su visita al sumergible.

En el entorno de Piqué se cree, en cambio, que al margen de la solvencia del informe que puedan redactar los españoles, una invitación británica a visitar el buque sería "un gesto político que contribuiría a restablecer la confianza, algo quebrada, entre Londres y Madrid".

Evaluación neutral

Xavier Pastor, el director ejecutivo en España de la organización ecologista Greenpeace, propuso ayer encargar a expertos de un tercer país o a un organismo internacional que efectúen una "evaluación neutral" para establecer si es más seguro reparar el buque en la Roca o trasladarlo a una base naval británica que reúne, en principio, mejores condiciones de seguridad.Parte de los 12 sumergibles británicos retirados el viernes desempeñaban misiones de la OTAN y deberán ser sustituidos por buques de países aliados, sobre todo de EE UU.

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