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LLUVIAS TORRENCIALES EN LA COSTA MEDITERRÁNEA

"Aguantaremos en casa hasta el final"

Castellón / Valencia

Los vecinos del Grao de Almassora y del Puerto de Sagunto residentes en las zonas con mayor riesgo de inundación se resistieron anoche a desalojar sus viviendas, tal y como recomendaban las autoridades locales. "Aguantaremos en casa hasta que no podamos más", aseguró José Manuel, un vecino de Almassora cuya vivienda está junto al cauce del río Mijares. "Estaremos despiertos toda la noche, pero no queremos abandonar nuestras casas", sentenció el vecino, que explicó que había personas mayores conviviendo con él que no estaban preparadas para un traslado.

Miedo a la noche

El ensordecedor ruido del agua cayendo desde la presa de María Cristina fue ayer el mayor detonante de alerta. Los cauces del río Mijares y la Rambla de la Viuda que siempre están secos, comenzaron a última hora de la mañana a albergar un pequeño caudal que, por la tarde, era un continuo discurrir de agua. Mientras que las llamadas a la calma se sucedían los puntos de alerta se multiplicaban. El mal estado de los barrancos y de los cauces dificultaron aún más el problema. El incremento del caudal del río Belcaire provocó el primer desalojo del día en Moncofa. Cinco familias alojadas en viviendas en la playa de la ciudad tuvieron que abandonar sus casas a causa del desbordamiento del río a sólo 300 metros de su desembocadura. Otras dos familias residentes en una zona cercana fueron alojadas en un hotel.Pese a que el subdelegado de Gobierno de Castellón aseguró que todas las evacuaciones se realizaron de forma preventiva, las prisas en Moncofa no asemejaban esa idea. "Nos han dado tiempo para recoger lo de más valor y lo más importante, pero a la vez nos decían que no nos encantaramos", aseguró una vecina.

El Ayuntamiento de Almassora recomendó a los vecinos de las zonas próximas al río que buscaran un alojamiento alternativo. Sólo algunos vecinos optaron por trasladarse a domicilios de familiares a las zonas más altas del pueblo. La mayoría decidió quedarse en casa.

El propietario del bar Brasilia aseguró poco alarmado: "Esta noche la gente se ha quedado en casa, sólo tenemos un cliente y vamos a cerrar ya". En el centro de salud de Almassora, los sanitarios permanecían de guardia, aunque mostraban su sorpresa: "Mientras un día normal el ambulatorio estaría llenísimo, hoy la gente se ha quedado en casa y esto está vacío". "No creo que pase nada", comentaba María, una vecina del centro de Almassora, la zona con menos riesgo del pueblo. En cualquier caso, comentó que se había acercado a la Rambla de la Viuda, que normalmente no lleva agua y que estaba hasta los topes.

"La cosa nos han dicho que está normal, pero nos avisan que puede llover durante toda la noche y entonces ya veremos", manifestó un vigilante jurado de la compañía Azulejera Alcorense. "Han desalojado el polígono industrial y las masías que están más cerca del río. En estos momentos hay un cerco policial en torno al cauce", describió el vigilante, que antes de comenzar su turno recibió las instrucciones del propio dueño.En el centro de la ciudad, el Hotel Europa estaba lleno. Su director, Enrique Manrique, aseguró que la situación era de "completa normalidad". "Nos han llamado del Ayuntamiento para saber si teníamos plazas libres, pero lo tenemos todo ocupado", agregó. "Sé que hay una zona del pueblo que han desalojado pero para el resto la situación parece normal", dijo.

En el Puerto de Sagunto, donde se había previsto el desalojo de los barrios de San José y Los Metales, los vecinos se negaron a abandonar sus domicilios. Por la mañana, las plantas bajas del hospital comarcal fueron desalojadas y reubicadas en las salas superiores del edificio y se alertó a la residencia de la tercera edad del Arce. El ex presidente de la Asociación de Vecinos de Los Metales, Antonio Morcillo, se quejó de la falta de previsión de la Administración y reconoció: "La gente está dudosa, porque el temporal parece que ha remitido y, sobre todo, porque es complicado hacer el traslado a estas horas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de octubre de 2000

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