La espera media en España para entrar en una residencia pública de mayores supera los 12 meses

Un estudio geriátrico revela que hacen falta 150.000 plazas más, casi el doble de las existentes

La demanda supera con creces la oferta: más de 10.000 personas mayores están en las listas de espera para acceder a una residencia pública y deben aguardar entre 12 y 18 meses de media para ingresar. Así lo manifestó el presidente de la Federación Nacional de Médicos de Residencias, José Manuel Reuss, que ha coordinado el estudio Medicina geriátrica en residencias, presentado ayer y en el que han participado 61 expertos. Reuss pidió 150.000 plazas más (ahora hay 188.000) y que se fomenten otras formas de asistencia, como los centros de día, para afrontar el envejecimiento de la población.

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Más incapacitados

El aumento de la esperanza de vida de la población española pasa factura. Quedan al descubierto necesidades como la de incrementar el gasto sanitario ("algo que no se está abordando", según Reuss) y la de crear infraestructuras que permitan atender una creciente demanda de cuidados.Según el geriatra Reuss, harían falta unas 150.000 plazas más en residencias para mayores, casi el doble de la dotación actual (188.000, de las que cerca de 59.000 son de titularidad pública). "Estamos por debajo de la media de los países desarrollados, donde existen entre cinco y seis plazas por cada 100 ciudadanos mayores de 65 años. En España tenemos 2,9 plazas", señala. La demora media para conseguir un lugar en las residencias públicas oscila entre el año y el año y medio, según sus datos.

"Cálculo prudente"

Según Reuss, en los últimos años ha cambiado notablemente el perfil de los usuarios de las residencias. "Nacieron para ofrecer un servicio basado en el alojamiento y con un contenido asistencial sobre todo social. En cambio, ahora se tiende a recurrir a estos establecimientos sólo cuando la persona está incapacitada y son auténticos centros de asistencia socio-sanitaria", señala.El geriatra José Manuel Reuss asegura que los mayores prefieren permanecer en sus domicilios, o al cuidado de sus familiares, mientras pueden valerse por sí mismos. "De hecho, apenas se hacen ya residencias de válidos", asegura. En el estudio se destaca el gran incremento de plazas para mayores asistidos (en 1988 lo era una de cada 20 y en 1994 suponían ya una de cada tres).

"La familia, sobre todo las mujeres, es la gran proveedora de cuidados para los mayores, pero suele llegar un momento en el que los núcleos familiares también necesitan ayuda para poder seguir cuidando a la persona mayor, sobre todo cuando pierde facultades. Y ahí falla el sistema. Habría que crear un espacio socio-sanitario, una red de servicios que supere la disyuntiva entre estar en casa o ir a la residencia", apunta el presidente de Federación Nacional de Médicos de Residencias.

Según Reuss, la puesta en marcha de abundantes centros de día, donde los ancianos pudieran pasar la jornada, y el fomento de estancias temporales en residencias aliviarían la situación de las familias que deben cuidar de un anciano impedido. Otra actuación posible sería el incremento de la asistencia domiciliaria de calidad, si bien tiene un coste elevado, destaca. "Si hubiera una red alternativa al esquema casa o residencia, las listas de espera para las residencias se reducirían a la mitad", apunta Reuss.

Este experto considera en más de 10.000 las personas que están en lista de espera para lograr plaza en una residencia pública. Es un "cálculo prudente", reconoce. De hecho, la Comunidad de Madrid acaba de cifrar entre 12.000 y 14.000 personas el número de demandantes de acceso en los establecimientos públicos. Sin embargo, los responsables regionales creen que sólo unos 5.000 cumplirían los requisitos de entrada, informa Begoña Aguirre.Según Reuss, el aumento de la esperanza de vida ha traído consigo un cambio en los parámetros de la vejez. "Una persona de 65 o 70 años es aún joven", apunta. Considera que se puede hablar de una cuarta edad, que comienza a los 80 años. Según sus datos, la edad media de los ingresados en las residencias es de 85 años. En general, se trata de personas con mayor tendencia a las enfermedades crónicas y mayor grado de complejidad clínica.

El estudio Medicina geriátrica en residencias (Editorial Edimsa) ha contado con la colaboración de 61 expertos (médicos, terapeutas, personal de enfermería, trabajadores sociales...). A lo largo de 1.000 páginas aborda distintos aspectos de la atención a los mayores residentes.

Una población envejecida y unos precios excesivos

"Los más desfavorecidos para poder ingresar en una residencia son los miembros de la clase media", sostiene el geriatra y presidente de la Federación Nacional de Médicos de Residencias, José Manuel Reuss. Recuerda que en los centros públicos (que ofrecen cerca de un tercio de las plazas) suelen tener preferencia las personas con bajos ingresos. En cambio, el precio medio por persona en habitación compartida en un centro privado es de 210.000 pesetas al mes, según el presidente de la Federación Nacional de Residencias Privadas de la Tercera Edad, Juan Antonio Moyá.

"Hay más demanda que oferta y eso obliga a crecer deprisa", asegura Moyá. Cifra en unas 100.000 las plazas necesarias para afrontar la creciente demanda, 50.000 menos de las que plantea Reuss. "La foto fija del sector son residencias con menos de 40 camas. Hay que hacerlas mayores, con unas 100 plazas", apunta Moyá. Considera imprescindible que el sector y las administraciones colaboren para poder poner en marcha nuevos establecimientos, en los que cabe la posibilidad de crear plazas concertadas.

Según Moyá, dos comunidades autónomas, País Vasco y Castilla y León son las mejor dotadas, ya que superan la oferta de cinco plazas por cada 100 ciudadanos mayores de 65 años. Añade que las carencias mayores se producen en Galicia, Canarias y Andalucía.

Reuss, presidente de la Federación Nacional de Médicos de Residencias, considera que Cataluña ofrece la mejor situación general y destaca las necesidades de algunas zonas de Andalucía y Castilla y León.

Desde comienzos de los noventa está en vigor el Plan Gerontológico Nacional, cuyo objetivo es coordinar las medidas para afrontar el envejecimiento de la población. Según Reuss, "faltan por desarrollar muchas de sus medidas". Este geriatra propone, entre otras cosas, desgravaciones fiscales para las personas con ancianos a su cargo y lamenta la escasez de especialistas en geriatría, que cifra en 300.

En España hay ya más de seis millones de personas con más de 65 años. La esperanza de vida es ya una de las más altas del mundo: 82,5 años para las mujeres y 77,3 en el caso de los hombres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 17 de octubre de 2000.

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