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CARTAS AL DIRECTOR

Pueblos abandonados

Roblelacasa, Guadalajara

Hace algunas semanas leí en El País Semanal un emotivo artículo firmado por el escritor Julio Llamazares sobre pueblos abandonados. Pueblos en los que cada vez había menos gente, menos jóvenes, menos niños, hasta convertirse en pueblos silenciosos de casas derruidas llenas de maleza y vacías de vida.Vivo en un pueblo en el que no habitaba nadie hasta que vinimos dos personas y yo, hace ya bastante tiempo. Después, poco a poco, más gente se instalaba como vecinos en nuestro municipio y en otros situados en el mismo valle. Hasta se consiguió abrir la escuela. Hoy vemos con tristeza que en breve plazo quizá ésta vuelva a cerrar sus puertas. Apenas quedan cinco niños, que probablemente en poco tiempo tengan que trasladarse lejos de aquí, en muchos casos arrastrando a sus familiares.

Ésta es la realidad de muchos pueblos de España situados en lugares bellísimos y recónditos en los que hay "hostales rurales", "casas rurales", centros en los que organizan "paseos rurales" a caballo, en bici o a pie; en fin, negocios de fin de semana (llevados en muchos casos por personas que no habitan en la zona) para que acudan gentes de ciudad. Pero parece que ni a ayuntamientos ni a nadie interesa que el resto de los días haya niños corriendo por las calles, personas jóvenes con ganas y posibilidades de instalarse y trabajar y viejos que no se sientan irremediablemente solos.- . .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de octubre de 2000