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LA SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO

El PNV confía su futuro al pacto con el PSE

Los nacionalistas buscan un acuerdo de gobierno a condición de un compromiso sobre pacificación

San Sebastián / Vitoria
El futuro poselectoral del PNV pasa por un acuerdo de gobierno con los socialistas, previo pacto de las condiciones de pacificación de Euskadi. Así lo aseguran dirigentes del partido de Xabier Arzalluz, que esperan con expectación la intervención, el próximo jueves, del líder del PSE, Nicolás Redondo, en el Parlamento de Vitoria. Si los socialistas marcan distancias con el PP, el PNV ahondaría en su estrategia de acercamiento al PSE, lo que, a su vez, implicaría un distanciamiento del Pacto de Lizarra. Entre tanto, ETA volvió a castigar a los empresarios que se resisten a pagar el llamado impuesto revolucionario, al destrozar, con una bomba de gran potencia, las oficinas de un empresario de Legutiano (Álava), militante del PNV.

El PNV sólo buscará un acuerdo de gobierno en Euskadi con los socialistas, siempre tras la celebración de las próximas elecciones autonómicas, si existe un proyecto de pacificación previamente acordado entre ambos partidos que ofrezca una solución compartida al problema de la violencia. Así coinciden en afirmarlo cualificados dirigentes del partido de Xabier Arzalluz, que creen que el momento no permite abordar un pacto de gobierno de pura gestión, con un desacuerdo de fondo de ese calado y cuando no existe un foro, como ocurrió durante la época de José Antonio Ardanza con el Pacto de Ajuria Enea, donde los partidos acordaban su actuación.La pacificación fue el problema que forzó la salida de los socialistas del Ejecutivo vasco hace dos años y medio, rota la Mesa de Ajuria Enea por el rechazo al plan Ardanza y una vez constatado que el PNV esbozaba sus primeros acuerdos parlamentarios con EH. Fue también la condición puesta por Juan José Ibarretxe en la negociación previa a la formación de su Gabinete tras las autonómicas de 1998. El acuerdo se hizo imposible por los compromisos del PNV en el Pacto de Lizarra. El consenso en esa cuestión básica sería ahora el punto de partida de un hipotético reencuentro, que se perfila como la nueva estrategia con la que el PNV tratará de superar el traspiés de Lizarra tras unas elecciones cuya fecha aún es una incógnita, aunque se apunta que se celebrarán hacia primavera.

La aceptación por el PSE-EE de una estrategia de pacificación basada en contenidos similares a los que inicialmente apreció como aceptables del plan Ardanza y el alejamiento del PNV de los postulados de Lizarra, dando así por liquidada la alianza exclusiva entre nacionalistas, serían el punto de encuentro para un proyecto de pacificación común.

La dura advertencia de Ibarretxe a los socialistas en el pasado Alderdi Eguna, el Día del Partido -"si se van con el PP será para años"-, no es óbice para que la única estrategia que hoy se estima en el PNV sea el entendimiento con los socialistas, eso sí,sin ocultar las dificultades enormes para reeditar un acuerdo con el PSE-EE en el que, por ahora, sólo ven "estrategia de acoso y derribo". Los dirigentes del PNV esperan a ver el talante, la actitud y el programa que exhiba el jueves el candidato socialista, Nicolás Redondo, más allá de la justificación que dé su grupo a la presentación de la moción. Se trata de comprobar si el PSE convierte su moción en el inicio de una nueva etapa, como han apuntado algunos dirigentes, e introduce en su discurso elementos diferenciadores con respecto al PP, que rompan con el deseo de éste de desalojar al PNV del poder y apuesten por el consenso entre nacionalistas y no nacionalistas.

Cualquier indicio de deterioro entre el PP y el PSOE, como la exigencia de José Luis Rodríguez Zapatero al presidente Aznar para que reconozca haber usado electoralmente el terrorismo contra los Gobiernos anteriores y el condicionamiento de iniciativas comunes a una "total confianza" que hoy no existe, suscita hoy expectativas en el PNV. Sin embargo, se advierte de que, en la medida en que los socialistas se sumen a la estrategia popular de "bloqueo", el PNV no se sentirá obligado a tener en cuenta los intereses del partido de Nicolás Redondo, que también precisa tiempo para celebrar su congreso y asentar un perfil propio. El propio Redondo hizo ayer ver al PNV que no está en condiciones de "amenazar" y atribuyó la situación que atraviesa el Gobierno vasco a problemas internos peneuvistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de octubre de 2000