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Jordi Savall impulsa una temporada de música antigua en Barcelona

La primera edición incluye 12 conciertos en diversos escenarios

Jordi Savall llevaba muchos años acariciando un ambicioso proyecto: crear en Barcelona una temporada propia de música antigua al frente de los tres grupos que dirige, La Capella Reial de Catalunya, Le Concert des Nations y Hesperion XXI. Para conseguirlo, ha transformado el Festival de Primavera que puso en marcha hace dos años en una temporada de 12 conciertos programados a lo largo de todo el año. La nueva aventura artística, que amplía considerablemente la oferta concertística de la ciudad, arranca el 9 de noviembre.

El primer concierto lo protagonizarán la soprano Montserrat Figueras y Hesperion XX en la Fundación Thyssen, uno de los seis escenarios barceloneses escogidos por el violagambista y director de orquesta catalán para presentar sus producciones.La nueva temporada se articula en dos ciclos -seis conciertos de gran formato y seis recitales- programados hasta el 6 de junio de 2001 bajo el título de Arrels i Memòria. "Nuestra filosofía artística sigue siendo recuperar y mantener vivo nuestro patrimonio musical con una programación que abarca casi un milenio de música poco presente en la oferta concertística barcelonesa", explica Savall.

La monumental Misa en si menor, de Bach, abrirá el 11 de diciembre en la basílica de Santa Maria del Mar la serie de conciertos Grans Obres Mestres, ciclo que acogerá el 18 de enero de 2001 una versión semiescénica en la Llotja de Mar de Celos aun del aire matan, la ópera de Juan Hidalgo, con libreto de Calderón de la Barca, con la que el teatro Real de Madrid inaugura su temporada el próximo 4 de octubre en una producción dirigida musicalmente por el director francés Jean-Claude Malgoire y puesta en escena por el director de escena italiano Pier Luigi Pizzi.

"Me parece estupendo que el teatro Real abra su temporada con una obra maestra del barroco español y la presencia de un director de escena del talento de Pier Luigi Pizzi resulta estimulante, pero veo graves incongruencias en el apartado musical, ya que en el reparto hay muchos intérpretes masculinos cuando, curiosamente, la ópera debería hacerse sólo con mujeres y un único intérprete masculino", observa Savall.

El músico catalán presentará en Barcelona su propia edición de la ópera de Hidalgo, mientras que el teatro Real ha optado por una edición crítica realizada por el musicólogo catalán Francesc Bonastre. "Llevo más de tres décadas estudiando e interpretando la obra de Juan Hidalgo, un autor genial que exige muchos años de práctica musical para recrear su estilo y reconstruir con acierto estilístico la parte orquestal de una ópera de la que sólo se conserva la partitura de canto y bajo continuo", comenta.

Junto a la recuperación de la ópera de Hidalgo, Savall propone en su temporada obras tan significativas como Las siete últimas palabras de Nuestro Señor en la Cruz, de Haydn, y el Llibre vermell de Montserrat, que dirigirá en la basílica de Santa Maria del Mar. El ciclo incluye en su programación la velada que Savall protagoniza en el Liceo dirigiendo los Madrigales guerreros y amorosos, de Monterverdi, y el programa con obras orquestales de Marin Marais y Rameau que ofrecerá en el Auditori. "Con esta temporada normalizamos además la presencia en Barcelona de los tres conjuntos que dirijo, brindando a los melómanos la oportunidad de escuchar en escenarios adecuados las mismas producciones que presentamos en París, Salzburgo, Viena o Nueva York", explica Savall.

El guitarrista Rolf Lislevand y el clavecinista Pierre Hantaï, que tocará las Variaciones Goldberg, de Bach, son dos de los solistas que actuarán en el ciclo de recitales y música de cámara, programados en su mayoría en la sala de la Fundación Thyssen del Monasterio de Pedralbes. Todos los intérpretes ofrecerán además una clase magistral.

Savall asegura que la temporada intentará recuperar la serie de debates Cultura en diàleg con la presencia de personalidades del mundo de la cultura. "Queremos recuperar el espíritu de diálogo cultural que lanzamos en la primera edición del Festival de Música Viva, pero no es fácil encajar la idea con un ritmo y un horario que facilite la asistencia a los debates y a los conciertos. No descartamos la idea, pero probablemente deberemos programar los debates de otra forma en jornadas que no coincidan con el concierto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de octubre de 2000