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UNIVERSIDAD

Forner insta a la Universidad de Valencia a no caer en el "gremialismo" por su apoyo al Medpark

Las tensas relaciones del Gobierno de Zaplana con las universidades valencianas volvieron ayer a centrar el acto oficial de la apertura de curso en la Universidad de Valencia. El director general del ramo, Salvador Forner, en su primera intervención pública desde su nombramiento en abril, reprendió a la institución por su apoyo para que se consensúe el parque científico Medpark (impulsado por la Universidad de Alicante y paralizado por el Consell) e instó a la institución a no caer "en el gremialismo fácil" y a mantener su "responsabilidad como referente histórico en el mundo universitario". El rector Pedro Ruiz respondió con un meditado discurso contra los peligros del "intervencionismo político".

"Las aperturas de curso", en palabras del propio director general, tienen siempre la doble dimensión de ejercer como una "revisión del pasado" y, al mismo tiempo, servir de "proyección del futuro". En ese sentido, el representante de la Administración autonómica cumplió con fidelidad su guión y empezó por el pasado: por el espinoso conflicto del Medpark, que ha estado en el candelero en los últimos dos meses. Forner recordó ante el auditorio académico, político y social presente en el acto celebrado en el histórico edificio de La Nave, que "la política científica no puede ser nunca producto de actuaciones unilaterales, sino del amplio consenso en el conjunto del sistema público universitario", en una clara alusión a la iniciativa del rector de Alicante, Andrés Pedreño, que justamente copresidía el acto junto al rector de la universidad privada Cardenal Herrera Oria, José Luis Manglano.Puesto sobre la mesa el tema del Medpark (siempre sin mencionarlo por su nombre), el director general -que sustituyó a última hora al consejero Manuel Tarancón- reprendió a la Universidad de Valencia por el acuerdo tomado el martes por la Junta de Gobierno en el que se "lamentaba" de la dureza de las "descalificaciones" del Consell hacia el rectorado de la Universidad de Alicante, cuestionaba la parálisis al proyecto del Medpark e instaba a abrir "un debate en el seno del Consejo Interuniversitario".

"El mazo y la zanahoria"

"Comparto la preocupación del rector y de la Junta de Gobierno que ha manifestado el deseo de que el diálogo entre el Consell y alguna de nuestras universidades se fluidifique y mejore". Pero, advirtió Forner, "sobre bases claras de legitimidad y legalidad". Y acto seguido, enfiló hacia los logros académicos, sociales y culturales de la Universidad de Valencia, para acabar aconsejándole que no caiga en "el gremialismo fácil" y mantenga "su seriedad y responsabilidad como referente histórico del mundo universitario". El futuro, pues, del que hablaba Forner al principio quedó dibujado, a juicio de algunos de los académicos presentes, con el esquema de "la política del mazo y de la zanahoria", el viejo juego de "la universidad buena y de la mala".La respuesta del rector Ruiz llegó en forma de discurso meditado, en el que sin variar ni una coma, mostró la preocupación ante "la situación de la universidad actual", porque "se percibe de manera confusa y contradictoria por buena parte de la opinión pública" y en un momento en que "la crítica de las autoridades académicas es frecuentemente contrarrestada por la sospecha que se lanza sobre sus intenciones últimas". En un largo homenaje a Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, para neutralizar el intervencionismo estatal en 1876, Ruiz enumeró la larga lista de problemas y reformas pendientes que acechan a la universidad española actual y, en concreto, alertó contra las voces que desde dentro de la propia universidad sólo se alzan para acusar "demagógicamente de conductas perversas a los equipos de gobierno de las universidades".

Frente a "los liberales de hoy", quienes alaban "las virtudes de la empresa privada" y fustigan "las reivindicaciones de lo que, despectivamente, llaman la patronal de los rectores, la CRUE", Ruiz alertó de los peligros del "intervencionismo del Estado". Y mencionó como "ejemplo" de esta injerencia el que "con la excusa de una supuesta coordinación y planificación, que apenas sí se ejerce, se paralicen muchas iniciativas innovadoras que promueven las universidades". El paradigma de esta cita tuvo su correlato, ayer mismo, en el recinto parlamentario.

El grupo parlamentario del PP en las Cortes Valencianas rechazó una propuesta presentada por el PSOE y apoyada por EU en la que se reclamaba al Consell su apoyo al parque científico Medpark. La iniciativa instaba a Obras Púplicas a la urgente tramitación de un plan especial de delimitación de área de reserva de suelo para el desarrollo de este parque científico y a habilitar partidas presupuestarias para hacer efectivo el apoyo del Consell a este proyecto. El diputado del PP Miguel Barrachina justificó su negativa alegando que "no es más que una operación urbanística con un 4% de barniz de investigación universitaria". La diputada del PSPV, Trinidad Amorós, acusó al Consell de "intimidar jurídicamente a la universidad, en un espectáculo impropio".

El enésimo veto se producía al tiempo que el presidente de la Comunidad de Murcia, Ramón Valcárcel, también del PP, anunciaba en la apertura de curso de la Universidad de Murcia su voluntad política de impulsar un parque científico, previsto sobre dos millones de metros cuadrados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de septiembre de 2000

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