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Lou Reed eclipsa a sus colegas

Ya nadie pone en duda que la oferta musical de Euskadi es una de las más completas y atractivas de España. De hecho, los mismos promotores sólo colocan a la comunidad vasca detrás de Madrid y Barcelona cuando aluden a sus preferencias. Sin embargo, cualquier programación empequeñece cuando entre sus propuestas se encuentran personajes como Lou Reed. Así sucede este fin de semana: hay nombres muy destacados, pero el ex líder de Velvet Underground, que actúa en Bilbao, se lleva la palma gracias a una biografía estrechamente vinculada a la mitificada triada de sexo, droga y rock and roll.Haber caminado por el lado salvaje (como canta en una de sus composiciones más conocidas), por el lado más bestia de la vida (como parafrasea Albert Pla en su adaptación), ha engrandecido la leyenda de Lou Reed y le permite ser considerado en 2000 un superviviente de los mismos excesos cometidos por colegas como los Rolling Stones, David Bowie o Iggy Pop. Pese a haber dejado atrás su etapa de mayor creatividad y no encontrarse en su obra reciente los rastros de genialidad exhibidos en sus más lúcidas creaciones, mantiene el tipo y no desmorona un mito construido a base de intensidad eléctrica y unos textos que le convierten en todo un poeta urbano, un avezado cronista de los bajos fondos e instintos de su Nueva York natal.

Las canciones de su última disco, Ecstasy, coparon prácticamente la totalidad de la duración de los conciertos que ofreció hace escasos meses en España. Esta vez quizá retome más piezas de su repertorio clásico, aunque en cualquier caso está asegurada la intensidad y una visita a su particular universo urbano y nocturno que hace parecer cuentos infantiles las historias más noctámbulas y canallas de Joaquín Sabina.

Otros dos músicos con lustroso pasado se dejan caer este fin de semana por el País Vasco, el brasileño Caetano Veloso y el escocés David Byrne. Su visita se enmarca en las actividades de la 48 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Entre ellas cabe la música de Veloso, en activo desde los años sesenta y acostumbrado a exhibir su eclecticismo entre el jazz, la música afrobrasileña, el pop y la bossa nova; y la del ex Talking Heads David Byrne, que ahora aporta sabor étnico a su pop. Ambos comparten protagonismo en una velada benéfica, a favor de los niños de la calle brasileños, especialmente apetecible para el público adulto.

Otro festival que se celebra en Guipuzcoa es Holidays In The Sun, muestra centrada en el punk rock que llevaba seis años celebrándose exclusivamente en la ciudad inglesa de Morecambe. La versión que acoge estos días la sala Jam de Bergara es el primer intento de consolidar diferentes sucursales por distintos países. Un propósito exportador que en Bergara se refleja en un cartel bien surtido de nombres reconocibles de la segunda oleada del punk popularizado en 1977 por los provocadores Sex Pistols.

Así, hoy actúan Devotchkas, Suburban Rebels y La Broma de Satán, pero son cabezas de cartel The Cockney Rejects y Slaughter and the Dogs. Mañana toman el relevo Aerobitch, Segismundo Toxicómano, Vicious Rumours, The Casualties, Klasse Kriminale, Splodgenessabounds, Peter and the Test Tube Babies, The Boys, Cocksparrer, MCD y Commando 9mm. El domingo pondrán punto final al festival Sic Boy Federation, Reazione, The Stains, 37 Hostias, Escuela de Odio, Red Alert, Oxymoron, Angelic Upstarts y The Business. Un completo empacho de punk y hardcore que será acrecentado por la música que se pinchará en el local.

Entre la oferta de artistas nacionales la más conocida es Mónica Naranjo, diva de la música de baile que actúa hoy en Pamplona y mañana en Vitoria. La cantante catalana, tras el indiscutible triunfo cosechado con Palabra de mujer ha publicado un tercer disco titulado Minage que ya ha pegado fuerte en las listas con canciones como Sobreviviré. El suyo es un repertorio que refleja tanto su gusto por la música disco como por el pop y el flamenco mamado en casa durante su infancia.

Los que tienen asegurada una excepcional acogida son los actores Maribel Verdú y Luis Merlo, que han agotado el papel puesto a la venta con motivo de las tres funciones de Te quiero... muñeca que van a escenificarse hoy y mañana en el Getxo Antzokia. El coliseo de Algorta será testigo de una historia que amasó una histórica taquilla en el Euskalduna durante la última Aste Nagusia, la de un hombre que decide crear una mujer que colme todos sus caprichos. Verdú es su creación, aunque la muñequita le sale un tanto rana y no se muestra tan sumisa como él querría. Un argumento idóneo para lo que el director Ernesto Caballero considera una "reflexión lúdica y desenfada sobre la sociedad plástica y quirúrgica".

El sentido del humor es el común denominador de ambos montajes con El florido Pensil, la adaptación de Andrés Sopeña que la compañía donostiarra Tanttaka Teatroa representa actualmente en el teatro Ayala de Bilbao. En su escenario se revive el paso de cinco niños vascos por la escuela "nacionalcatólica" en los años cincuenta, una rememoración dinámica y ocurrente en la que se alude sin un ápice de nostalgia a la situación proscrita del euskera, los singulares métodos de enseñanza y memorización, la importancia dada a la religión y la exaltación del espíritu nacional

Esos son rasgos de una época que también vio el estreno de Los árboles mueren de pie, pieza teatral del asturiano Alejandro Casona que continúa captando la atención de los aficionados. Por eso, 50 años después, Gerardo Malla ha reconstruido la trama de una singular institución, dedicada a la difícil tarea de hacer felices a quienes más lo necesitan, cuyo responsable es contratado para hacerse pasar por otra persona cuya abuela desconoce su condición de delincuente internacional. Si se enterara el disgusto sería mayúsculo, como la sorpresa que durante la representación se produce cuando el verdadero nieto decide regresar a casa y coincide con quien le suple.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de septiembre de 2000