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LA OFENSIVA TERRORISTA

El edil Ruiz Casado fue asesinado de un tiro en la nuca y rematado cuando ya estaba en el suelo

El 'comando' de ETA huyó en un coche robado y con matrícula falsa, al que prendió fuego para borrar las huellas

Barcelona
Dos disparos acabaron ayer con la vida de José Luis Ruiz Casado, de 42 años y concejal del PP en Sant Adrià de Besòs. El atentado etarra, el primero mortal que se perpetra en Cataluña desde 1994, se consumó mientras el jefe del Ejecutivo, José María Aznar, se hallaba de visita en Barcelona. Cataluña es la comunidad, tras el País Vasco, donde ETA ha causado más víctimas - 50 personas desde 1975-. Las fuerzas políticas y la sociedad catalana han condenado de forma unánime el asesinato, que fue objeto también de repulsa en el Parlamento Europeo. Para hoy está prevista una manifestación unitaria en Barcelona, que se suma a la convocada con anterioridad por la Plataforma ¡Basta Ya! mañana en San Sebastián.

ETA dio ayer en Barcelona, coincidiendo con la visita del presidente del Gobierno, José María Aznar, un paso más en su brutal ofensiva terrorista. José Luis Ruiz Casado, de 42 años, casado y con dos hijos, concejal del PP en Sant Adrià de Besòs, se convirtió en su decimotercera víctima mortal desde la ruptura de la tregua, en diciembre de 1999. La víctima, que no llevaba escolta, se dirigía al aparcamiento a recoger su coche para ir a trabajar. Eran las 7.40 y se encontraba a unos 70 metros de su domicilio cuando dos hombres se cruzaron con él en una acera de la calle del Bogatell, a la altura del número 89.Uno de los dos terroristas se dio la vuelta y fue tras él. Le disparó un tiro en la nuca. Ruiz Casado se desplomó y su verdugo le disparó otro tiro que le entró por las fosas nasales. Su cuerpo quedó tendido de costado en el suelo, con las gafas a un lado. En los alrededores la policía halló dos casquillos y una bala. La munición es la habitualmente utilizada por ETA: 9 milímetros parabellum y se sospecha que el asesinato es obra de un posible renovado comando Barcelona en una acción de estrategia que el Ministerio del Interior interpreta como respuesta a la reciente captura del supuesto número uno de la banda, Iñaki de Renteria, y coincidiendo con la conmoción social que se vive en Euskadi, donde el lehendakari, Juan José Ibarretxe, en plena crisis de Gobierno, se somete hoy a un duro debate parlamentario y donde está convocada para mañana una manifestación en San Sebastián contra la banda terrorista y en defensa del Estatuto y la Constitución. "Hay sospechas de que pueda haber cierta infraestructuta" de ETA en Barcelona, comentó anoche en Barcelona el ministro del Interior, Jaime Mayor.

Junto al lugar del crimen les esperaba un Renault 19 blanco conducido por una mujer, en el que emprendieron la huida por debajo de los puentes de la autopista A-19, que une Barcelona con Mataró. Los vecinos y comerciantes que acudieron de inmediato al lugar del crimen se encontraron con José Luis Ruiz ya fallecido debido a la gran cantidad de sangre provocada por la pérdida de masa encefálica. El concejal asesinado era ese vecino o cliente con el que se cruzaban a diario. El boca a boca hizo correr el espanto a la velocidad de la luz y de los portales cercanos salían corriendo personas de todas las edades para ver de quién se trataba.

José Luis Ruiz Casado murió justo frente a las puertas metálicas del local de la agrupación de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) en Sant Adrià. Los terroristas demostraron tener un conocimiento detallado de la zona, ya que dejaron el vehículo empleado para la huida en un descampado alejado y de complejo acceso desde el lugar de los hechos. Por un camino solitario y tortuoso llegaron al terreno, desbrozado recientemente y repleto de jeringuillas, en el barrio de La Catalana, al otro lado del río Besòs, en el límite de Sant Adrià con Barcelona. Allí, dos terroristas arrimaron el coche a la pared del fondo del descampado y dejaron en su interior un artefacto incendiario que prendió fuego.

Los bomberos fueron alertados de este incendio por una llamada telefónica recibida a las 7.46. El comunicante informó que había visto salir del R-19 a un hombre y una mujer y que ambos habían provocado su combustión. La hipótesis más probable es que el tercer terrorista se hubiera apeado momentos antes para conducir un segundo automóvil que les recogió y con el que emprendieron la huida final.

Dos jóvenes que trabajan en el vecino Mercado Municipal del Besòs se acercaron al coche, atraídos por el humo que comenzaba a salir de su interior. "Abrimos la puertas y con el oxígeno la combustión se avivó y aparecieron las llamas", dijo uno de ellos. Con un extintor del mercado, los jóvenes apagaron el incipiente incendio y "encontramos en el maletero una lata de gasolina".

La policía descubrió que se trataba de un automóvil con la placa de matrícula (B-6785-LP) doblada, que en realidad correspondía a un vehículo de igual marca y modelo robado hace un mes en el barrio de Horta de Barcelona. El robo no había sido denunciado.

En torno al domicilio del concejal asesinado, en el paseo de la Rambleta, se arremolinaron espontáneamente los vecinos, conmocionados. Todos recordaban haber visto habitualmente a José Luis pasear por Sant Adrià -localidad de 34.000 habitantes y separada de Barcelona por el río Besòs- con sus dos hijos, de 12 y 9 años. Los chicos estudian en el mismo colegio al que fue su padre: "Los hermanos" (San Gabriel). El alcalde de la villa, el socialista Jesús Maria Canga, le recordaba ayer como incansable compañero "carrilero" en la banda del equipo de fútbol local.

Gritos contra ETA

En que José Luis Ruiz era un hombre excelente y vecino ejemplar coincidían ayer todos los vecinos. Sin consignas previas, unos y otros comenzaron a colocar sábanas blancas con crespones negros en los balcones. Quizá la escena más impresionante fue la llegada en ambulancia de la madre de José Luis, que sufrió una crisis nerviosa y precisó asistencia médica. Estaba desolada.Durante horas se guardó silencio frente la casa del concejal, y sólo cuando las autoridades y los dirigentes políticos comenzaron a desfilar por el domicilio de la víctima empezaron a oírse gritos contra ETA y comentarios pidiendo la pena de muerte.

En un supermercado situado frente al lugar del atentado, un cliente apuntaba: "Deben de tener a alguien que les informa y que está por aquí, entre nosotros". Luego explicaba que José Luis era directivo en una empresa de logística de la Zona Franca de Barcelona (ABX Logistics) y que a pesar de llevar cinco años militando en el PP y una legislatura a cuestas, su vinculación con la política no era profesional. Sus compañeros de trabajo le dedicaron 10 minutos de silencio y arriaron las banderas de la entrada de la empresa.

Ruiz Casado, la primera persona asesinada por ETA en Cataluña desde la ruptura de la tregua terrorista, había ingresado en el PP en 1993 y formaba parte de la comisión de Urbanismo del Ayuntamiento, donde cumplía su segundo mandato. El PP cuenta con tres concejales en la localidad, que recibieron el apoyo del 12% de los votantes.

Cinco testigos identificaron ante la policía al presunto autor material de los dos disparos mortales. "Me sorprendió ver un coche con las dos puertas abiertas y un hombre dentro", explicaba uno de ellos. En la Jefatura Superior de Policía se les mostraron diversas fotografías y todos ellos coincidieron en la misma persona: un hombre joven, alto, de complexión delgada, con perilla y pelo abundante, informa Anna Díaz Gabarrón. La descripción coincide con la del etarra Gorka Palacios Alday, de 25 años, aunque anoche no se había confirmado oficialmente esa identificación.

La policía considera que el atentado contra José Luis Ruiz Casado es obra de un comando de ETA integrado por dos hombres y una mujer. La hipótesis más probable es que han contado con otro grupo de apoyo estable para cometer el crimen. Esta conjetura se basa en el hecho de que el vehículo utilizado inicialmente para huir fue robado hace un mes y en que la víctima era una persona sin trascendencia pública, al que sólo conocían en su humilde barrio sus vecinos y amigos, además de los compañeros de partido.

El lugar donde se produjo el crimen está situado, además, en un complejo nudo viario situado a las afueras de Barcelona del que se puede acceder a diversas autopistas y carreteras. La huida en automóvil desde el lugar del crimen es muy fácil, pero se requiere un conocimiento exacto de la red viaria para hacerlo.

El precedente en Huesca

Fuentes de la investigación recordaban que al menos dos de los terroristas que integran el comando que cometió el crimen de ayer podrían ser los mismas que el 14 de agosto viajaban por una carretera de Huesca con un vehículo cargado de explosivos y que finalmente fue abandonado a causa de una avería. En aquella ocasión, testigos presenciales vieron a una mujer junto a un automóvil averiado, que rechazó la ayuda que le ofrecieron para trasladarla a otro lugar asegurando que vendría a buscarla su hermano. Minutos después, un joven recogía a la etarra en una motocicleta y ambos emprendían la fuga dejando abandonada la carga.Al día siguiente, los artificieros de la Guardia Civil provocaron la voladura controlada del vehículo en la carrretera N-230, en el municipio de Benabarre, al descubrir que contenía al menos 100 kilos de explosivos. Era un Renault 19 blanco, con la matrícula falsa y doblada, B-2159-0H. Es decir, la misma marca, modelo y color que el automóvil empleado ayer por los terroristas para huir y que fue incendiado. La policía considera que este modelo de automóvil se roba con cierta facilidad y que esas coincidencias son utilizadas para levantar menos sospechas sobre su sustracción.

Varios líderes políticos coincidieron en señalar que desde la ruptura de la tregua se temía que ETA pudiese volver a atentar en Cataluña. El mismo presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, coincidió en esta apreciación. "No estamos al margen de esta violencia criminal", comentó.

A consecuencia del atentado, Pujol suspendió el viaje que debía iniciar a Hannover (Alemania) y acudió al domicilio del concejal del PP, a la que también se acercaron el presidente del Gobierno central, José María Aznar; diferentes miembros del Gabinete y del PP y, entre otros, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero.

La capilla ardiente con el féretro del edil asesinado se instaló en la sala de plenos del Ayuntamiento. El coche fúnebre llegó a las 16.45 al edificio consistorial y el féretro fue conducido a hombros por varios concejales y el alcalde, Jesús María Canga. Unas 200 personas estaban ya concentradas frente al edificio de la casa consistorial.

La Generalitat convocó dos días de duelo oficial y el Ayuntamiento de Barcelona suspendió las recepciones oficiales previstas en las fiestas de La Mercè. Para hoy están convocadas movilizaciones en toda España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de septiembre de 2000