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Zaplana inaugura un instituto público de Riba-roja sin el consejo escolar municipal

Eduardo Zaplana insistió ayer, en su discurso de apertura del curso de Secundaria, que en la Comunidad Valenciana "se puede cumplir la LOGSE hasta la última coma". El mensaje -reiterado también el 7 de septiembre en la apertura de curso de Infantil y Primaria- cobró especial relevancia al realizarse desde el recién acabado instituto público de Riba-roja (Valencia), una población que durante la misma ceremonia el año pasado fue el escenario de un álgido debate por la polémica política de conciertos con la red educativa privada impulsada por el PP desde hace cinco años.Zaplana, acompañado por el director del centro, Enrique Martínez, recorrió las instalaciones del nuevo edificio con capacidad para 690 estudiantes, que cuenta con 16 unidades de ESO y los bachilleratos de Humanidades, Ciencias Sociales, de la Naturaleza y la Salud. El presidente, a quien acompañaron también el consejero Manuel Tarancón, y el alcalde del PP Francisco Tarazona, descubrió una placa conmemorativa del nuevo edificio. "Cuando nosotros llegamos al Gobierno, dijimos que sin educación no hay futuro y pusimos el acento en la educación de calidad", señaló Zaplana, al referirse al nuevo centro educativo y a los 17 institutos que, según dijo, se estrenan este curso.

El presidente insistió en que su Gobierno invirtió en la legislatura pasada "cerca de 50.000 millones" en construcciones educativas, mientras que, dijo, "entre 1991 y 1995 sólo se invirtieron 10.000 millones. Hemos multiplicado por cinco esta inversión". Zaplana volvió a recordar que la prioridad esta legisltura será poner en marcha la empresa pública recién creada, que con un presupuesto de 130.000 millones, construirá centros docentes.

El presidente, encabezó la ceremonia religiosa que dió luz verde al instituto público, pero no contó con el respaldo del Consejo Escolar Municipal de Riba-roja, que había sido invitado. Los directores, profesores y representantes del APA del colegio público Cervantes no acudieron en protesta por la falta de plazas públicas y se reunirán hoy para resolver el "agravio comparativo de la Dirección de Centros", que ordenó reubicar a los 30 niños procedentes del colegio privado María de Icíar (al que se le retiró en julio el concierto), mientras deja sin escolarizar a 20 familias que no tienen plaza pública.

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