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Aznar lanza a Piqué como líder del PP catalán para disputar el poder a CiU

"No acostumbro a clausurar congresos del PP en ninguna comunidad autónoma, y no he venido a dar dos capotazos". José María Aznar, presidente del Gobierno y del Partido Popular, quiso dar solemnidad a su presencia en el acto de clausura del IX Congreso del PP catalán. El objetivo era lanzar al ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, como líder de un "nuevo proyecto" de centro catalanista, capaz de disputar el poder a Convergència i Unió.

Aznar dibujó la Cataluña del futuro, en la que su partido debe jugar un papel primordial. "Hoy [por ayer] nace en Barcelona un proyecto político", dijo el presidente del Gobierno, para quien el ministro de Asuntos Exteriores expresa fielmente el "nuevo espíritu" del PP catalán. "Tenemos un gran dirigente que tiene mucho que aportar a la política internacional, a la española y desde luego también a la catalana", afirmó Aznar. El presidente del PP lo podía decir más alto, pero no más claro: Piqué es la gran esperanza del PP para llegar al poder en Cataluña, con la mirada puesta en el pospujolismo y en las próximas elecciones a la presidencia de la Generalitat, previstas para el año 2003. "Cataluña se acerca a un punto interesante de inflexión política; soplan aires de renovación", subrayó Aznar.

El presidente del Gobierno, además, hizo suyas las tesis catalanistas de Piqué, duramente contestadas el sábado por el ex líder del PP catalán y hoy eurodiputado Alejo Vidal-Quadras, e hizo un llamamiento a los militantes para que las acaten: "Los trabajos del congreso representan el nuevo proyecto del PP de Cataluña y deben servir de referencia a nuestros representantes en todo momento", dijo el líder del PP en un auditorio del que se hallaba ausente Vidal-Quadras.

El eurodiputado trató el sábado de rebajar el tono catalanista de Piqué para evitar "mutaciones bruscas" del partido, pero sus enmiendas fueron ampliamente derrotadas: obtuvieron sólo el apoyo del 5% de los votos en comisión. Aznar también se refirió al núcleo del discurso vidalquadrista, basado en el supuesto problema lingüístico. "En la calle no existe problema alguno; el bilingüismo es una joya que todos debemos conservar", subrayó entre aplausos.

El espaldarazo de Aznar a Piqué fue también un mensaje inequívoco para el reelegido presidente regional, Alberto Fernández Díaz: a pesar de que el ministro de Exteriores no desempeña ningún cargo ejecutivo en el PP catalán, es el principal activo del partido en Cataluña. Por si quedaran dudas, el líder del PP agregó que hasta ahora los dirigentes del PP catalán tienen motivos para "sentirse orgullosos, pero no satisfechos, del trabajo que han realizado".

Con el giro catalanista, Aznar cree que ha llegado el momento de arrebatar a CiU la hegemonía del centro derecha. El líder del PP considera agotado el discurso de la coalición nacionalista, a la que nunca mencionó explícitamente. "La reivindicación permanente bloquea las posibilidades de futuro de Cataluña", destacó.

Por todo ello, ha llegado el momento, a juicio de Aznar, de definir un modelo de financiación estable y poner techo al edificio autonómico. "Cataluña y el resto de España deben mirar al futuro y enterrar los contenciosos del pasado", subrayó.

El secretario general de Convergència Democràtica (CDC), Pere Esteve, que había seguido la intervención de Aznar desde la tribuna de invitados, declaró que el giro del PP "es un intento de OPA hostil al nacionalismo catalán". El secretario general de CDC, al igual que lo hiciera el día anterior el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, puso en duda el giro catalanista por la decisión del Gobierno de Aznar de no incluir un distintivo autonómico en las nuevas matrículas de los automóviles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de septiembre de 2000

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