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Casi 20.000 alumnos catalanes asistirán todavía este curso a clase en barracones

Un total de 19.384 alumnos catalanes asistirán a clase este curso en barracones prefabricados. En 2001 la Generalitat sólo habrá cumplido el 47% del plan plurianual de inversiones en centros públicos acordado en 1995, según un estudio elaborado por el PSC. El Departamento de Enseñanza admite la existencia de 780 barracones en sus centros, pero dice desconocer el número de alumnos afectados. La presentación ayer del curso escolar por la consejera Carme Laura Gil vino marcada de nuevo por el descenso demográfico. Este año habrá 29.330 alumnos menos que el año pasado.

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La consejera de Enseñanza ya había anunciado a finales del curso pasado un plan de choque para eliminar los barracones en tres años. Fuentes del Departamento reconocieron ayer la existencia de 780 aulas prefabricadas en un total de 34 centros públicos de Cataluña, aunque aseguran que "en tres años se habrán reducido a 180". Enseñanza no admite, sin embargo, que se haya producido un retraso en el plan plurianual de inversiones y asegura que este plan va ligado al mapa escolar de 1995, que no preveía la movilidad de los catalanes, por lo que se ha tenido que actuar con rapidez con "elementos de apoyo" como son las aulas prefabricadas."Si el ritmo de inversión fijado se hubiera seguido, este año no habría ni un barracón", insiste Montserrat Duch, diputada del PSC. "Hemos robado condiciones de ciudadanía a los niños escolarizados en barracones", añade. Para el PSC, el plan de choque "no es creíble cuando el departamento reduce el presupuesto de inversiones en 4.000 millones en vez de mantenerlo o aumentarlo para recuperar el tiempo perdido". Según los socialistas, los barracones son aceptables como un recurso provisional, "pero llevamos seis años así", según Duch. El PSC exigirá a la Generalitat que fije otro plan plurianual y que lo cumpla.

Una vez más, el impacto del descenso demográfico ha marcado el inicio del curso. El total de alumnos de Primaria y Secundaria ha descendido este año respecto al curso anterior en 29.330, de los que 18.701 corresponden a la escuela pública y 10.629 a la privada. "El descenso afecta más a la escuela pública porque hay más centros públicos que privados", se defendió la consejera.

Carme Laura Gil apuntó ayer que, una vez implantada la reforma educativa en su totalidad, su departamento se plantea nuevas prioridades. "El alumno es el centro de atención", dijo, "e intentaremos que adquiera el máximo de conocimientos posible". En este sentido la consejera anunció que este curso se ha incrementado en 350 millones de pesetas el presupuesto destinado a las Áreas de Escolarización Compartida. Se trata de unidades destinadas a alumnos de secundaria con graves dificultades de adaptación socioescolar, un colectivo que, aunque reducido, ha tenido un impacto desmoralizador entre el profesorado, incapaz de asimilar a estos jóvenes que antes de la reforma escolar no acudían a las aulas y cuyo comportamiento afectaba no sólo a los profesores, sino también al resto del alumnado. "Este año para una población de escolares que no supera los 600", dijo la consejera refiriéndose a este colectivo, "hemos destinado casi 600 millones de pesetas, cuando el año pasado la cifra fue de 250 millones".

Laura Gil anunció asimismo que se ha producido un considerable aumento en la demanda de plazas de la nueva formación profesional. Concretamente de 25.000 alumnos en los ciclos formativos de grado medio y de 29.000 en los de grado superior.

Examen de evaluación

Los alumnos de secundaria recibirán más horas de lengua, matemáticas y ciencias sociales

Otra de las novedades anunciadas ayer por Carme Laura Gil para este curso es el examen de evaluación que pasarán los niños de 10 años, unos 50.000 en toda Cataluña. Con esta prueba se pretende conocer el grado de adquisición de las competencias básicas de estos alumnos y evitar el fracaso escolar. "De esta manera los centros podrán autoevaluarse", apuntó Gil, quien aseguró que el examen se hará a finales del segundo trimestre. Entre otros aspectos se medirá la velocidad de lectura, la capacidad de comprensión de un texto y la fluidez en el cálculo matemático.La consejera anunció asimismo que el próximo curso 2001-2002 se implantará una prueba para los alumnos de 13 años, que corresponde al final del primer ciclo de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO), uno de los puntos de inflexión del sistema educativo de la reforma, que permitirá detectar precozmente el posible fracaso escolar.

Respecto al futuro decreto sobre la enseñanza de las Humanidades que prepara el Gobierno del PP, Carme Laura Gil considera "que podemos llegar a un acuerdo", dependiendo de "qué uso se haga de las competencias de las Comunidades Autónomas". En este sentido, la consejera destacó que "es evidente que somos una nación, como reconoce la Constitución". Y añadió: "eso significa que tenemos una historia que debemos enseñar".

Las cifras del curso escolar que comienza mañana, pese al ya citado descenso demográfico, no difieren mucho del año anterior. Del total de 963.089 alumnos que acogerán las escuelas catalanas, 555.793 lo harán en centros públicos, y 407.296 en colegios privados. En cuanto a niveles educativos, la ESO sigue siendo la más numerosa con 410.845 alumnos. En primaria (de seis a 10 años) habrá este año 343.382 escolares mientras que la educación infantil (de tres a seis años) acogerá a 208.862 niños. Un total de 67.240 profesores impartirán clases. La mayoría, 47.131, lo harán en la escuela pública y los 20.109 restantes en la privada.

En cuanto a centros docentes, el panorama escolar catalán contará con 614 guarderías y parvularios privados y con 339 públicos. Los centros de primaria serán 1.485, de los que 137 son privados, mientras que en secundaria habrá 509 públicos y 135 privados.

Los inmigrantes escolarizados se han distribuido en 330 centros

La Generalitat también anunció ayer nuevas actuaciones para que los niños procedentes de la inmigración que requieren atención especial no se concentren en determinados centros y sean acogidos también por centros privados concertados.Este año entra en vigor, por primera vez, la resolución sobre matriculación que dictó Enseñanza para evitar la concentración de inmigrantes. En este sentido, la consejera afirmó que los 1.160 alumnos inmigrantes que se han matriculado este año por primera vez y requieren una atención especial han sido repartidos entre 330 centros (220 públicos y 110 privados). Los centros públicos que acogen a estos niños tienen una media de 3,44 alumnos inmigrantes por centro, y los concertados 3,68, cifra que supone el doble que el curso pasado.

El departamento ha distribuido a los alumnos "en función de la demanda", afirmó la consejera. "Lo que queríamos que fuera una resolución de acogida de inmigrantes se ha cubierto satisfactoriamente", añadió.

Para atender a estos alumnos se han doblado los talleres de aprendizaje instrumentales básicos en todo el territorio catalán dirigidos a inmigrantes que se incorporan al sistema educativo sin conocer la lengua.En las escuelas públicas que dependen del Ayuntamiento de Barcelona, el 1,5% de los alumnos son inmigrantes, cifra que aumenta considerablemente en barrios como Ciutat Vella.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de septiembre de 2000

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