Una pelea de jóvenes causa la muerte al dueño de un bar en Sant Andreu

El propietario del bar heladería Porto, situado en la plaza de Mosén Clapés, en el barrio barcelonés de Sant Andreu, murió ayer a consecuencia de una puñalada que recibió durante una discusión con un grupo de tres o cuatro jóvenes. El incidente ocurrió hacia las 7.00 horas, poco después de que Emilio M. V., de 49 años, abriera las puertas del local. Aunque las circunstancias del apuñalamiento aún no están claras, algunos testigos aseguran que la reyerta se produjo entre los jóvenes y que la muerte de la víctima fue accidental.

La policía llegó al establecimiento, alertada por la llamada de un vecino, y encontró al dueño herido de gravedad. Emilio M. V. fue trasladado al hospital de Vall d'Hebron, donde falleció unas horas más tarde.La víctima abría cada mañana el bar de madrugada, sobre las cinco. "A esa hora coinciden los que se levantan temprano para ir a trabajar y los que aún no se han acostado", explica el hijo del propietario de otro bar situado en la misma plaza. Un par de horas más tarde, cuando la mayoría de los establecimientos vecinos todavía permanecían cerrados, tres o cuatro jóvenes iniciaron una discusión en el bar. Uno de ellos se hizo con un cuchillo que el dueño tenía sobre la barra y se lo clavó a la víctima en el abdomen.

"No es que fuera a separarlos, simplemente fue el primero al que se encontró el que llevaba el cuchillo" explica un vecino. Después, los jóvenes huyeron en un vehículo con matrícula de Lleida, aseguran varios convecinos.

La víctima había inaugurado el bar hace un año. Ayer por la tarde, la persiana de hierro permanecía bajada y las sillas y mesas de plástico de la terraza, amontonadas junto a la puerta del pequeño negocio familiar. "Normalmente estaba su mujer, pero a raíz de un accidente de su hijo pequeño, ahora trabajaban él y su otro hijo", explica José María, uno de los clientes habituales. El menor de los hijos de la víctima, un crío de 14 años, tuvo un accidente grave cuando circulaba en bicicleta por el barrio, hace unas semanas. "Éste no es un barrio problemático, es un lugar tranquilo", asegura Jose María, aún perplejo por los hechos.

Jordi Roviralta
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