El Consejo Comarcal del Maresme pide a la Generalitat que limpie las rieras

La muerte de un hombre el pasado viernes cuando atravesaba una riera de Vilassar de Mar (Maresme) ha provocado la indignación de las administraciones locales. El presidente del Consejo Comarcal del Maresme, Josep Jo, declaró ayer que "esa desgracia podría haberse evitado" y recordó que el pasado mes de junio este organismo solicitó a la Agencia Catalana del Agua una revisión del plan de rieras de la comarca, vigente desde 1990. Según Jo, ese plan "ha quedado totalmente obsoleto debido a las reformas urbanísticas que se han hecho en la comarca en los últimos años". La Administración comarcal recomendaba actuaciones a medio plazo en 27 rieras y torrentes de la comarca. Frente a esa reivindicación, la única respuesta de la Agencia Catalana del Agua ha sido enviar cartas a algunos municipios en las que se compromete a subvencionar mejoras en las rieras.

Varias rieras del Maresme están atascadas

Según Josep Jo, "lo más conveniente es una actuación global de todas las localidades para lograr agilidad y eficacia". Además, afirma que "lo más urgente ahora es la limpieza de las rieras" para afrontar lluvias futuras, ya que algunas se encuentran llenas de materiales que si se acumulan pueden llegar a ser muy peligrosos en los pasos de debajo de la carretera nacional II y la vía del tren.Imágenes de la N-II inundada como las que se pudieron ver el viernes en los municipios de Premià de Mar, Masnou y Vilassar de Mar son ya habituales. Los bomberos realizaron el viernes más de 40 salidas para restablecer la situación de las carreteras y evacuar el agua que inundó bajos y pasos.

Esa misma tormenta de la noche del viernes descargó granizo y ráfagas de viento superiores a los 100 kilómetros por hora sobre Sitges y Vilanova i la Geltrú, provocando daños de consideración en árboles y fachadas de edificios. También en esta zona los bomberos realizaron 40 salidas para achicar agua en bajos que se habían inundado. En algunos puntos se recogieron hasta 80 litros por metro cuadrado en apenas una hora. Varios pasos bajo la vía del tren quedaron inundados en Vilanova, por que lo se produjo un gran colapso de tráfico.

El granizo llegó a agujerear persianas y mató a decenas de pájaros que anidaban en plataneros de la rambla de la Pau. Sus cuerpos aparecieron esparcidos en el suelo entre la hojarasca y las ramas. En el Club Náutico, y debido a golpes de viento casi huracanados, unas placas solares salieron volando y se rompió una palmera. El torrente de la Pastera, normalmente seco, llegó a bajar con un metro de agua. El granizo, que llegó a las 20.30 horas, también obligó a los bañistas que quedaban en las playas a huir o a protegerse como fuera. Fue tal la cantidad de piedra que cayó entre Sitges y Vilanova, en la zona de alrededor de la vía del tren y cerca del mar, que la imagen que ofrecía el paisaje era la misma que si hubiera nevado. Los actos previstos de la fiesta mayor de Vilanova -el castillo de fuegos y el baile- fueron suspendidos, ya que el viento incluso derribó una torre de luces en la explanada donde se iba a celebrar la verbena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 05 de agosto de 2000.