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CARTAS AL DIRECTOR

Me sigo avergonzando de ser español

El pasado 23 de junio, su diario publicó una carta mía referente a la larga espera que estamos sufriendo en mi familia para que le concedan a mi mujer la nacionalidad española, y las negativas consecuencias que dicha espera nos produce, mientras a los deportistas de alto nivel se les concede casi de manera automática. Les estoy profundamente agradecido por la publicación, ya que gracias a ella hemos recibido alguna llamada de apoyo de ciudadanos a los que les parece injusta la situación.Actualmente, la espera ha llegado a su fin. Sin embargo, la resolución del caso no ha sido como era natural, sino que, sorprendentemente, a mi mujer le han denegado la nacionalidad, alegando que durante el año 97 ha viajado varias veces a Marruecos, lo cual hace que su residencia en España no se considere "habitual". Lo que no dicen ni consideran es que al menos dos de esos viajes se hicieron para solicitar la exención de visado por reagrupación familiar, que era requisito imprescindible para solicitar la nacionalidad. Además, en el Consulado de Tetuán tuvieron la "desfachatez" de denegarle dicho visado, por lo que tuvo que volver posteriormente a por él, cuando hicimos las oportunas reclamaciones para arreglar el problema. Puedo demostrarle que la totalidad de las visitas que mi mujer ha hecho a su familia no superan un mes de estancia fuera de nuestra casa. Además, me niego a creer que por haber solicitado la nacionalidad mi mujer no tenga derecho a ver a su familia. Es más, aun en el caso de que podamos recurrir el fallo judicial del Registro Civil Único o pedir de nuevo la nacionalidad, no pensamos hacerlo, pues pensamos seguir viajando a Marruecos cuando nos plazca. Faltaría más. Y ahora, que me digan si hay justicia en España. Yo sigo pensando lo mismo: me avergüenzo de ser español.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de julio de 2000