'La Ciudad Viviente' de Frank Lloyd Wright resucita en una exposición en el IVAM

La primera gran retrospectiva en Europa del arquitecto norteamericano recala en Valencia

Frank Lloyd Wright cambió el rumbo de la arquitectura. Inauguró la arquitectura moderna a principios de siglo transformando los interiores en compartimentos estancos comunicados por paneles e introduciendo nuevos materiales con el fin de servir a la sociedad democrática imaginada. Su amplia visión confluyó en su más ambicioso proyecto, La Ciudad Viviente, en la que vida y naturaleza se integran a través del automóvil. La muestra Frank Lloyd Wright: la Ciudad Viviente, inaugurada ayer en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), reconstruye la trayectoria del reconocido como mejor arquitecto de EE UU.

Se trata de la primera retrospectiva presentada en Europa desde el fallecimiento de Frank Lloyd Wright (Richland Center, Wisconsin, 1867-Phoenix, Arizona, 1959), autor de edificios tan populares y reproducidos como la Casa de la Cascada de Pensilvania, el helicoidal Museo Guggenheim de Nueva York, la Casa Robie de Chicago o la sede de la Jonhson Wax Company Administration. Producida por el Vitra Design Museum, Weil am Rhein, de Alemania, con la colaboración de Exhibitions International de Nueva York y The Frank Lloyd Wright Foundation, la exposición se verá en el museo valenciano hasta el 24 de septiembre. Proseguirá su itinerancia europea, que arrancó en Alemania hace dos años, recalando posteriormente en la Fundación Pedro Barrié de la Maza, en A Coruña, donde permanecerá desde octubre hasta enero.

El recorrido expositivo se inicia con una gran maqueta de La Ciudad Viviente, creada ex profeso, que da paso a las reproducciones en escala de algunos de sus principales proyectos, además de incluir transparencias de los delicados planos cromáticos, fotografías, dibujos, libros, muebles y objetos decorativos. El montaje privilegia las aportaciones estéticas y funcionales del arquitecto, al tiempo que revela una manifiesta vocación didáctica.

Wright plantó el germen de su discurso utópico de arquitectura orgánica en el proyecto Broadacre City ("un acre para cada familia"), desarrollado hasta las últimas consecuencias en la denominada La Ciudad Viviente (The Living City), en el que trabajó toda su vida. En él se percibe la influencia del humanismo y un sentido visionario de la arquitectura y el urbanismo con el propósito de proporner una reordenación social basada en la profundización de la vida democrática, interrelacionando la naturaleza y la sociedad urbana. En esta convivencia, que se manifiesta en la proyeccción de grandes espacios abiertos, divididos en parcelas cuadradas, siguiendo la tradición americana, el automóvil y el transporte público adquieren una importancia capital. Wright fue, de hecho, uno de los arquitectos pioneros, que vio el coche como un elemento nuclear de las relaciones urbanas.

La exaltación del automóvil como forma de enlazar la naturaleza, la vivienda y el lugar de trabajo del ciudadano, fue destacada ayer por Alexander von Vegesack, director del Vitra Design Museum y comisario de la muestra, junto a David de Long. Vegesack explicó que la exposición está dividida en múltiples bloques que atienden a la función de los edificios para la que fueron concebidos -se incluyen también algunos proyectos no realizados-.

Edificios para el trabajo

Así, se suceden los edificios para el trabajo, donde se replantean los espacios donde se desarrolla el trabajo moderno; los edificios para el comercio, entre los que se incluyen tiendas, bancos, garajes, estaciones de servicio; edificios conmemorativos o de culto, diseñados como espacios de congregación y de espiritualidad; edificios para la enseñanza, escuelas y universidades abiertas a la naturaleza; edificios para las artes, donde se integran teatros y museos; edificios de viviendas individuales y colectivas, entre otros edificios. El carácter integrador y sintético de La Ciudad Viviente, que, además de resumir su ideario, incluye muchos de los edificios realizados por el arquitecto, justifica el hecho de que se haya convertido en eje de la exposición, que se centra tanto en las aportaciones prácticas como en las teóricas.

A pesar de la familiarización con un buen número de los edificios de Wright y del temprano conocimiento en Europa gracias a las publicaciones sobre sus edificios y dibujos de Ernst Wasmth entre 1910 y 1911, y aunque sus realizaciones se concentran casi exclusivamente en EE UU, en 40 años no se había dedicado una gran retrospectiva en Europa al arquitecto norteamericano. Von Vegesack sugirió que, posiblemente, tras la Segunda Guerra Mundial, el interés se dirigió más a la reconstrucción europea. Fue el propio comisario quien propuso realizar la exposición que ahora se exhibe en el IVAM al "quedarse impresionado" por la versatilidad del arquitecto cuando visitó la retrospectiva, orientada únicamente al campo arquitéctónico, que organizó el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) en 1994.

Influido por la arquitectura del movimiento inglés Arte y Artesanía, el racionalismo francés, los vocabularios exóticos de Japón y la América precolombina y la construcción italiana, Frank Lloyd Wright desarrolló un pensamiento trascendentalista basado en la creencia de la supremacía de la naturaleza, un credo que ensalzaba a la humanidad como la más noble representación de la naturaleza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 20 de julio de 2000.

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