Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La mujer estrangulada en Valencia había denunciado ya siete veces a su agresor

La familia de la víctima acusa a la policía de negligencia y pasividad

Antes de que la policía entrara en su piso de Valencia el lunes y lo detuviera por estrangular a su compañera, que yacía muerta en la vivienda, Oddone Chizzini, un italiano de 61 años, ya había recibido este año siete denuncias por malos tratos, amenazas y acoso a la fallecida y a sus hijas. Por eso, la familia de la víctima, la cubana Zoraya Hernández, de 33 años, acusó ayer a la policía de "negligencia" por "no haber hecho nada para evitar que acabara asesinada". Mientras, el acusado de matar a su mujer en Vinaròs pasó ayer a disposición judicial.

"Ha empezado a golpearle, insultarla y amenazarla". "El aspecto externo de la denunciante era deplorable". "Ha solicitado ayuda a la policía y, tras ser atendida médicamente, [los agentes] la acercaron a esta comisaría". "Las coacciones y amenazas son tan incontables como habituales". "Los vecinos han sido testigos de los malos tratos a los que ha sido sometida desde hace unos dos años". La denuncia, interpuesta por Zoraya el 3 de marzo, muestra el tormento que padeció a manos del hombre acusado de estrangularla.Otras seis denuncias presentadas en lo que va de año (tres por Zoraya y cuatro por sus allegados) relatan supuestas palizas y acosos sufridos por la mujer y sus hijas. Sin contar la que interpuso la fallecida en mayo de 1999 acusando a Chizzini de intentar estrangularla en un ascensor. La familia de la fallecida dijo que desea presentar una denuncia contra la policía por su "omisión del deber de perseguir el delito". Cuando el viernes a las 21.45 dejaron de tener noticias de ella, los familiares y amigos temieron lo peor, porque "el día anterior ya la había amenazado con matarla y luego suicidarse", según una amiga. Por eso fueron a la comisaría. "Pero la policía ha tardado dos días en entrar en el piso", protestó el hombre, que, legalmente, aún era su marido, aunque estaban separados.

El detenido seguía ayer ingresado en el Hospital General de Valencia aquejado de una insuficiencia renal que se causó al atiborrarse de fármacos para intentar suicidarse tras acabar con Zoraya, según fuentes policiales. También se hizo cortes leves de arma blanca en las muñecas. Pero los médicos confían en que mejore en breve para ser trasladado a la Jefatura de Policía. Un jurado popular decidirá sobre su implicación en esta muerte.

Mientras, el Ayuntamiento de Vinaròs (Castellón) condenó ayer los actos de violencia doméstica a raíz del crimen que el pasado lunes cometió un hombre de 39 años de edad, que apuñaló en el cuello a su mujer, de 32 años. Un documento leído en un pleno extraordinario celebrado al efecto manifiesta la "más enérgica repulsa ante los malos tratos que vienen padeciendo las mujeres" y anima "a todas aquellas personas, y especialmente a todas las mujeres, que están atravesando situaciones de violencia en el hogar a que denuncien este delito que atenta contra los derechos fundamentales de la persona". El detenido por este homicidio quedó ayer a disposición del juez. Poco después de las 13.00 horas, el presunto asesino abandonaba las dependencias de la Guardia Civil en Vinaròs para ser conducido al juzgado.

El Grupo Popular de las Cortes Valencianas manifestó su repulsa "más absoluta" por estos asesinatos e instó a los ciudadanos a "rechazar el uso de la fuerza y a establecer el diálogo en la resolución de sus diferencias". A última hora de ayer se celebró en Valencia una concentración de mujeres en protesta por estos dos nuevos casos de violencia doméstica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de julio de 2000