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Caramelos vascos y escritores universales para 'vender' Madrid

El pabellón de España en la Exposición Universal de Hannover es un gran cubo recubierto de corcho con suelo de madera. Nada de lo que se expone es tangible. La muestra la forman cinco proyecciones que retratan la España del siglo XXI: ecología, nuevas tecnologías, ONG, cultura... En el primer piso hay un mostrador con folletos en alemán sobre una empresa privada vasca llamada Sener, cuyos responsables han colocado junto a los folletos unas cajitas de pastillas de menta para los turistas. También se puede recopilar en este mostrador, atendido principalmente por andaluces y ecuatorianos, publicidad de universidades madrileñas, Platero y yo de Juan Ramón Jiménez y Niebla de Unamuno, globos, caramelos con el logotipo de la Comunidad y unos disquetes en alemán sobre el desarrollo urbanístico y tecnológico de Madrid. Y poco más.

A unos metros de distancia se levanta un anuncio de cartón del parque temático de San Martín de la Vega, con un Batman con los brazos en jarra; una maqueta del satélite Minisat, que promociona el Ministerio de Defensa; un plano con lucecitas de la Comunidad; una maqueta en madera del Ifema, y un videojuego de la ampliación del metro de Madrid. Éste es el más reclamado por los jóvenes, que pueden conducir un tren virtual aunque desconocen el significado y la ubicación de las estaciones que atraviesan. No hay plano explicativo.

La organización de la Semana de Madrid le ha costado a la Comunidad 200 millones: 100 se ha gastado la Consejería de Economía, 50 la Cámara de Comercio y 50 el Ifema.

Debido a las premuras con que se ha montado la Semana de Madrid, aún conviven algunos monitores informáticos con explicaciones sobre Extremadura, la autonomía que la semana pasada ocupaba la planta baja del pabellón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de julio de 2000