Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Unas vacaciones de alto valor educativo

En vacaciones hay que buscar actividades que prolonguen la formación de los jóvenes, sin arruinarles el necesario descanso. Los psicólogos y pedagogos coinciden en que el verano ofrece además a los padres la oportunidad de saber qué estudian sus hijos y qué nivel de conocimientos tienen, por encima de la escueta información que le dan las notas del colegio, del tipo de "progresa adecuadamente", o "necesita mejorar".Los padres se quejan tradicionalmente de que las vacaciones de verano duran demasiado. Y aunque los estudiantes y algunos profesores disientan, son muchos los expertos que apoyan a los padres que desesperan ante la perspectiva de pasar tres meses sin mandar a sus hijos al colegio.

El abanico de soluciones es estrecho: academias, profesores particulares, cuadernos de ejercicios, u ocio puro y duro. Las nuevas tecnologías han abierto además una nueva vía de conjugar aprendizaje y entretenimiento. También están las alternativas de enviar a los jóvenes a un campamento de inglés o a estudiar idiomas al extranjero. Sin embargo, la duración de ambas soluciones es limitada, como las vacaciones de los padres. Los expertos dan una serie de pistas sobre lo que más conviene hacer a los niños en vacaciones y propuestas de actividades educativas.

El estudio no es sólo chapar y memorizar para adquirir conocimientos, sino aprender a pensar, a razonar, a enriquecerse, señala el profesor de orientación educativa de la Universidad Complutense José Antonio Ríos. "Los niños en verano necesitan descansar y disfrutar. Y el ocio no es estar sin hacer nada, sino hacer cosas agradables, no se puede imponer el estudio", añade.

El hábito de estudio

La principal propuesta de Ríos es fomentar la lectura y la escritura, para atenuar las carencias habituales en expresión oral y escrita: "Hay que recomendar a los hijos lecturas atractivas y comentarlas con ellos, pedirles que escriban o hablen sobre lo que han leído". Para los alumnos que necesitan repasar, recomienda aprovechar el verano para enseñarles a trabajar, fomentar el hábito de estudio y mejorar sus técnicas de aprendizaje. En todo caso, Ríos cree que es suficiente dedicar a estas actividades un par de horas cada tres días.

El director técnico del departamento de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad Oberta de Catalunya, Carles Sigalés, opina que los estudiantes de primaria y secundaria obligatoria que pasan tres meses sin clase se desconectan tanto que cuando vuelven al colegio o al instituto en septiembre tienen problemas para reengancharse al estudio.

Por eso, Sigalés cree que "las actividades están bien, siempre que sean razonables y tengan en cuenta la edad del alumno". Considera que unos 20 o 30 minutos al día son suficientes para un niño de seis o siete años, y no todas la actividades requieren trabajar a diario".

La edad es determinante a la hora de buscar el aspecto lúdico del aprendizaje. "Los más pequeños aprenden con juegos, pero con los alumnos mayores lo importante es que les interese lo que estudian, más que trufar las actividades con juegos infantiles". Sigalés recomienda que las actividades que se programen en casa se centren en las materias que se le dan bien al alumno, aquellas cuyo aprendizaje puede consolidar por sí solo o con poca ayuda: "No es bueno poner trabajos sobre lo que aún no ha aprendido un niño durante el curso".

Los expertos están de acuerdo en que lo importante es mantener el hábito de estudio. Hay que evitar que el alumno se pegue un atracón de trabajo para completar en una semana su cuaderno de ejercicios y pase el resto del verano sin hacer nada. Dicen que es importante que los padres velen por que sus hijos trabajen a un ritmo suave pero continuado.

Cuando el estudiante es aún pequeño, pueden ser los propios padres quienes planifiquen un horario limitado, establezcan unos objetivos y supervisen el trabajo de sus hijos. Sin embargo, hay alumnos que necesitan recuperar materias en las que van atrasados, para llegar bien preparados al curso siguiente. Éstos a menudo requieren una actividad programada por una academia o un profesor particular.

En verano, los principales clientes no universitarios de las academias de formación no reglada son estudiantes de bachillerato o los que se presentan a la selectividad en septiembre. La reforma educativa de la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), que redujo la posibilidad de repetir curso a una vez por cada etapa educativa (primaria y secundaria obligatoria), dejó sin buena parte de sus clientes a las academias. Ahora sólo el 10% de estos centros privados se dedican a clases de recuperación en verano.

Algunas de estas academias han apostado por Internet para recuperar alumnos. Más de 200 centros de Murcia, Galicia y Cataluña inaugurarán este año un servicio de educación a distancia a través de la red. El secretario de la Confederación Española de Centros y Academias Privadas, Antonio Moure, explica que el proyecto está todavía en "estado embrionario", pero cree que en dos años estará muy extendido.

La principal ventaja de Internet es que no obliga a las familas a pasar las vacaciones en la ciudad donde el estudiante recibe las clases. Los alumnos que se inscriban recibirán al pagar la matrícula (unas 20.000 pesetas por un conjunto de materias básicas) una clave de acceso y mantendrán una correspondencia electrónica con la academia, que descargará en su ordenador los ejercicios y se los enviará a éste para que los corrija.

Modernos materiales con regalo

J.J.G Madrid

Los cuadernos de vacaciones han acompañado los veranos de varias generaciones de estudiantes. Pero los libros de hoy día, llenos de dibujos, colores y juegos, recuerdan poco a los austeros cuadernos de ejercicios que empezó a publicar Santillana hace ya más de 20 años.

Unas 10 editoriales, como Everest, Bruño, SM, Edebé, Edelvives, o Richmond, Longmar y Oxford (especializadas en idiomas), ofrecen cuadernos de repaso. Su precio oscila entre 1.000 y 2.000 pesetas, y están dedicados casi en exclusiva a las materias troncales de lengua, matemáticas e idiomas.

Los estudiantes de infantil y primaria son sus principales destinatarios, y a menudo son quienes eligen, lo que explica que algunos cuadernos, como los de Anaya, vayan acompañados de regalos (camisetas, linternas, mascotas, riñoneras, juegos de mesa, cuentos). Rafael Arroyo, encargado de proyectos de Anaya, dice que los regalos evitan que el alumno relacione el cuaderno con "más de lo mismo" y fomentan la participación de los padres en sus juegos.

Santillana, además de cuadernos de repaso desde primaria hasta segundo de ESO, edita la colección Enigmas, que propone un acertijo educativo diario a los alumnos más pequeños. Teresa García, psicóloga y responsable de los cuadernos de Santillana, dice que los padres deben comprender que "el objetivo en verano no es que el niño haga muchas cosas, sino que se divierta, razone y comprenda".

Los cuadernos de caligrafía Pecosete y Pecoseta, de Algaide, recuerdan por su sencillez a los tradicionales cuadernos de Rubio. Otra editorial, como Edelvives, propone en su vacapack combinar el repaso de la lengua o de las matemáticas con un libro infantil que acompaña con un cuaderno de lectura comprensiva.

Las nuevas tecnologías, aprendizaje entre padres y niños

J.J.G Madrid

Los materiales educativos en soporte CD-ROM cumplen un triple cometido. Aglutinan mucha y variada información útil para el estudiante, familiarizan al alumno con el uso de su ordenador y permiten el aprendizaje en común entre niños y padres. Internet es otra herramienta que, si se usa bien, cumple los dos objetivos que se pide a las actividades de verano: enseñar y entretener.

Una forma de evitar la pérdida de tiempo delante de la pantalla es seleccionar los materiales multimedia que utilizan los estudiantes. El mercado ofrece material de ayuda en CD-ROM, a un precio aproximado de 5.000 pesetas, que refuerza de un modo entretenido los conocimientos de ortografía, ciencias naturales, física y química, idiomas, o las habituales materias de lengua y matemáticas.

También es posible encontrar CD-ROM que incluyen completas bibliotecas con diccionarios de español y multilingües, atlas mundiales, enciclopedias, consultores ortográficos o traductores. Santillana y Durvan ofrecen este material, que cuesta unas 10.000 pesetas. Un último ejemplo, aplicado al aprendizaje de inglés y francés, es el CD-ROM de Auralog Tell me more: la solución (7.000 pesetas por nivel), que contiene programas de reconocimiento de voz, imágenes en tres dimensiones y posibilidad de acceder a una tutoría virtual en Internet. Estos materiales no están pensados específicamente para el verano, sino para acompañar al alumno durante el año escolar, pero sirven para repasar.

CD-ROM para profesores

Los profesores también pueden reciclar sus conocimientos durante el verano. Anaya Educación presentó la semana pasada un CD-ROM con ayuda para preparar las clases y evaluar a los alumnos de las asignaturas de primer y segundo curso de ESO y primero de bachillerato. Asimismo, Anaya acaba de presentar una página web (www.anayamascerca.com) con información especializada para los docentes.

En cuanto a la conexión a Internet, los expertos creen que es recomendable para los estudiantes que ya se han familiarizado con la red durante el curso y saben encontrar lo que buscan. Los novatos que se inicien solos se arriesgan a perder el tiempo y elevar la factura del teléfono sin llegar a ser un experto navegador. La Asociación de Usuarios de Internet (91 302 66 32) ofrece gratis a colectivos interesados un CD-ROM que enseña Internet a los no conectados. En él se puede ensayar la navegación por 120 páginas seleccionadas, y se dice cómo restringir el acceso de los hijos a páginas de sexo o con contenidos violentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de junio de 2000

Más información

  • Los expertos aconsejan actividades que enseñen a pensar y ayuden a los padres a conocer lo que saben sus hijos