Entrenamiento de licenciados para conseguir un trabajo Un programa universitario ayuda a los graduados a detectar y solucionar sus carencias para encontrar empleo

"Cuando terminas la carrera no tienes ni idea de lo que puedes hacer y tiendes a llamar a las puertas dando palos de ciego". Juncal Infante, de 26 años, acaba de licenciarse en Derecho por la Autónoma de Madrid. Su experiencia laboral: cajera, camarera, teleoperadora. Su aspiración: ser una buena abogada laboralista. "Cuando terminas la carrera estás completamente desorientado. Lo único que sabes hacer es estudiar, y cuando empiezas a buscar trabajo, te desesperas". Para poner fin a esta situación, la Autónoma inició en 1994 un servicio propio y gratuito que apenas se ha extendido en el resto de las universidades del país: cursos de técnicas de búsqueda de empleo."Todos los alumnos que han pasado por nosotros han encontrado trabajo en menos de un año", comenta Yolanda Díez, una de las encargadas de la unidad de orientación. Y no ha sido por casualidad. Las 420 personas que han realizado estos cursos -de las que el 61% son mujeres- han sido entrenadas minuciosamente durante 20 horas para olfatear las oportunidades en el mercado laboral.

Luis Miguel Peña, un licenciado en Administración y Dirección de Empresas de 23 años, ha seguido el mismo proceso que todos ellos. Como punto de partida realizó una entrevista personal en la que las encargadas le hicieron un primer diagnótico para descubrir sus posibles necesidades formativas, ocupacionales y psicológicas. Tras finalizar el curso, este joven pasó a la última fase: la de seguimiento, donde las responsables del curso se aseguran de que el alumno tiene claro cuál es su objetivo profesional y que dispone de las herramientas necesarias para conseguirlo, o si, por el contrario, le iría bien una formación adicional.

Gabriela Gilbert, la otra encargada, comenta: "Lo primero que intentamos es que los estudiantes realicen su proyecto profesional. Si no lo tienen es imposible que se enfrenten a la búsqueda de trabajo". Y añade: "El objetivo es que vayan sacando sus habilidades y sus intereses para que aprendan a venderse bien". El curso incluye información sobre los distintos organismos a los que se puede ir para encontrar empleo y unas clases sobre los diferentes tipos de contratos que, con suerte, llegarán a firmar.

Pero no todo es teoría. Peña e Infante aprendieron a confeccionar un currículo, a enfrentarse sin miedo a un test psicotécnico y, una de las cosas que más valoran, a realizar una entrevista de trabajo. "Es curioso; teóricamente estoy capacitado para ser director de recursos humanos de una empresa, pero no tengo ni idea de cómo afrontar un proceso de selección. O, bueno, no la tenía", dice este licenciado en Administración.

Lo que hace esta iniciativa tan especial, según Díez, es que los cursos se impartan de forma sistemática y gratuita. "¡Si hasta metemos la información en los sobres de matrícula para que todos los alumnos nos conozcan!", exclama. Muchas universidades -como la Complutense de Madrid o la de Valladolid- los han ofrecido en algún momento o se los encargan al Inem. Pero lo más normal es que las oficinas universitarias de orientación e información de empleo apuesten más fuerte por la información (sobre bolsas de empleo y prácticas en empresas) que por las técnicas de búsqueda de empleo.

La Universidad de Granada constituye, con unos 10 cursos al año de este tipo, otra excepción. Como muchas universidades, comenzó impartiendo los cursos con la Consejería de Trabajo. Pero, a diferencia de las otras, apostó por apropiarse de ellos y darles más estabilidad. "Intentamos entrenar a los alumnos en las habilidades sociales y en aquellos aspectos necesarios para que afronten con éxito un proceso de selección. Les preparamos para una entrevista, para redactar un currículo y trabajamos con ellos cuestiones de asertividad", asegura Rafael Peregrín, director de la Oficina de Prácticas y Servicios de Promoción de Empleo de esta institución.

Mejor preparados

Y es que, en general, los alumnos terminan bastante verdes en este menester, según las encargadas de la unidad de orientación de la Autónoma. "En realidad, están mejor preparados de lo que ellos creen, pero todos esos conocimientos tienen que aflorar", dice Gilbert. Aun así, han descubierto algunas dificultades. Éstas son las principales:

- En general, son incapaces de generar oportunidades para encontrar trabajo, cuando muchas veces las tienen al lado.

- Tienden a buscar empleo en algún sector en el que ya han tenido experiencia, aunque esté muy por debajo de su cualificación.

- En el currículo suelen dar importancia a algunos aspectos que deberían poner en segundo plano.

- Aparte de las ofertas de empleo de los periódicos, no saben a qué lugares acudir para buscar trabajo.

Pero no sólo los estudiantes tienen un reto por delante. La Autónoma también se ha marcado un objetivo para los próximos años: lograr captar a alumnos procedentes de otras licenciaturas, ya que más del 50% de sus asesorados son de Derecho, Economía y Empresariales. Aunque en los últimos años han conseguido aumentar la atención de estudiantes de carreras como Químicas o Filología, no se apean de su máxima: "En general, los que tienen más difícil encontrar trabajo son los que menos suelen venir".

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