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La impresionante estela de la 'Mamá Grande'

Carmen Balcells se va por la puerta grande. Dijo que se retiraría cuando hubiera logrado tres objetivos para ella prioritarios y así lo ha hecho. Asegurar el futuro de su agencia literaria, que a partir de ahora será dirigida por Javier Martín, como administrador, por Gloria Gutiérrez, como directora general, y por Lluís Miquel Palomares, hijo de Carmen Balcells, como propietario. Martín y Gutiérrez tienen también acciones en la sociedad. Balcells, como ya informó este diario el 3 de mayo cuando anunció la retirada de la agente, continuará en "el piso de arriba", muy próxima a sus sucesores y no demasiado lejos de sus autores. Carmen posee un impresionante despacho en la Diagonal barcelonesa y su vivienda está en el mismo edificio.Otro objetivo de Balcells era recuperar los derechos cautivos, con los que se había hecho alguna editorial, para administrarlos sin límite de tiempo, de algunos autores como Benet, Cela o Matute.

Y el último y no menos importante: solucionar los problemas fiscales de los escritores, como hoy informa la agencia en un anuncio que se inserta en la última página de Babelia. Carmen ha conseguido que se modifique la legislación tributaria y para lograrlo se fue a negociarlo a la misma Moncloa. Para decirlo en palabras sencillas, los escritores que cobraban un adelanto de 20 millones, por ejemplo, tenían que pagar ese mismo año a Hacienda el 48% (antes fue el 56% y luego el 52%) aunque no volvieran a firmar un contrato hasta siete años después. A partir de ahora esos ingresos se consideran como rentas irregulares y los autores podrán tributar en sucesivos ejercicios según las ventas devengadas por las editoriales.

La estela de Carmen Balcells es impresionante y no sólo en los temas que afectan a los autores, sino en la escuela que ha creado con su ejemplo. Agentes literarias como Raquel de la Concha, Mercedes Casanovas, Antonia Kerrigan, Mónica Martín, Silvia Bastos, Anna Soler-Pont y tantas otras han seguido sus pasos. Algunas incluso han trabajado con ella como Kerrigan y Bastos, María Antonia de Miquel, que ahora está de directora general de la editorial Alba, o Javier Aparicio, que dejó la agencia después de 14 años para ejercer la docencia y para colaborar en prensa como crítico literario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de mayo de 2000