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Seis urbanos de Cornellà, heridos en el desalojo de una casa ocupada

là El desalojo de una masía de Cornellà (Baix Llobregat) en la que vivía un grupo de jóvenes okupas acabó ayer con seis agentes de la Guardia Urbana heridos de carácter leve. Aunque los jóvenes que se encontraban en el interior del inmueble no ofrecieron resistencia en el momento de ser desalojados, los agentes tuvieron que hacer frente a un grupo de encapuchados que se presentó poco después del desalojo y les lanzó piedras.

La Guardia Urbana de Cornellà acudió a la masía Can Fairell, ubicada en el sector denominado Can Suris, para hacer efectivo el desalojo de los jóvenes hacia las seis de la madrugada. Los okupas ya estaban alertados de que la operación policial de desalojo era inminente, aunque no esperaban que fuera a una hora tan temprana. Así, los seis jóvenes que se encontraban en el interior de la masía fueron sorprendidos por la Policía Local y abandonaron la casa sin oponer resistencia.

Poco después, apareció en el lugar un grupo formado por una treintena de encapuchados, que empezó a increpar y a lanzar piedras contra los agentes. Los efectivos de la Guardia Urbana emplearon entonces métodos antidisturbios para dispersarlos. Hacia las ocho de la mañana, cuando la masía ya había sido derribada por una máquina excavadora, un grupo formado por una veintena de personas se manifestó por las calles de Cornellà en contra del desalojo, cortando la carretera, coreando consignas contra el Ayuntamiento y realizando pintadas.

La masía Can Fairell había sido adquirida por el Ayuntamiento ya en el año 1979 y formaba parte de un plan especial impulsado por el consistorio, gobernado por el socialista José Montilla, actual secretario de organización del PSC, para construir viviendas y equipamientos. En los terrenos que ocupaba la masía los responsables municipales pretenden levantar una guardería.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de mayo de 2000