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España, Grecia e Italia defienden una prórroga a las ayudas al sector naval

La Unión Europea estudió ayer de nuevo la viabilidad futura del viejo sector de los astilleros. La ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, la responsable de sectores del futuro, defendió ayer en Bruselas un sector tradicional que se suponía transferido a Economía. En el Consejo de Ministros de Industria apostó por las ayudas al sector naval europeo como una de las medidas urgentes para combatir la competencia desleal de Corea del Sur. El comisario de la Competencia, Mario Monti, consideró que "la continuación de los subsidios no es el remedio efectivo".

La Comisión Europea tendrá que presentar medidas concretas el próximo mes de septiembre si se constata que la crisis que atraviesa el sector se debe a la competencia desleal coreana. Este país vende sus barcos a un precio entre un 15% y un 30% por debajo del de coste, como señalan los informes que maneja la Comisión Europea.Curiosamente, Birulés se estrenó como flamante ministra de Ciencia y Tecnología con uno de los sectores más tradicionales, el naval, y un conflictivo informe que ha heredado del desaparecido Ministerio de Industria. Quizá para justificar su presencia, Birulés manifestó, tras asegurar que "el sector de la construcción naval en España va a tener las ayudas que necesita", que se van a poner en marcha acciones dirigidas a mejorar la productividad y eficiencia incorporando la innovación tecnológica y el desarrollo. "Las medidas y las ayudas hacia el sector no van a desaparecer", concluyó la ministra.

El citado informe fue ayer centro del debate en el Consejo de Industria, hasta el punto de que la Unión Europea (UE) está empezando a plantearse si le conviene mantener el sector de la construcción naval en las actuales condiciones de competitividad o si es más viable para la salud global de la economía desmantelarlo, como ya hiciera Estados Unidos, que considera la estabilidad de la región más importante. El Reino Unido comparte esta idea: "Si la economía coreana se colapsa, lloraremos más".

Segundo informe

Lo que tienen claro, de momento, los Quince es que como medida inmediata hay que lanzar un mensaje claro y contundente contra Corea del Sur para que abandone las prácticas competitivas que aplica en el mercado que, según la ministra española, "no cumplen las reglas establecidas a escala internacional ni las exigencias que supone pertenecer a la Organización Mundial de Comercio". "La situación de competencia debe seguir unas reglas establecidas", insistió Birulés.

La Comisión Europea presentó a los ministros su segundo informe sobre la situación del sector a escala mundial. Corea del Sur ha incrementado durante los últimos tres años, de manera considerable, su presencia en el mercado, y los precios que producen los barcos continúan reduciéndose entre un 15% y un 30% por debajo del coste.

El Gobierno español considera que los astilleros europeos tienen capacidad de competir, "pero no en estas condiciones". A finales de año expiran las ayudas operativas al sector, y la ministra defendió ante el Consejo, junto a Grecia e Italia, que se concedan "ayudas excepcionales y vinculadas a la competencia desleal para que el sector no se vea afectado".

El comisario Mario Monti, junto con las delegaciones danesa, alemana, holandesa, finlandesa, sueca, británica y francesa, fueron contundentes y las rechazaron de plano. "Las ideas por las que decidimos abolir las ayudas operativas siguen siendo hoy absolutamente válidas", declaró en su intervención ante los Quince. "Es un problema comercial que debe ser tratado a través de otros instrumentos", añadió el comisario responsable de la Competencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de mayo de 2000

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