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Enterrados por separado la muerta de Cartaya y su esposo

Los cadáveres de Manuela Domínguez Zamorano, de 25 años, y de su esposo, Manuel Cárdenas, de 32, que asestó 28 cuchilladas a la mujer el domingo, antes de ahorcarse, fueron enterrados en el cementerio de la localidad, con dos horas de diferencia, para evitar que las familias se encontraran y se produjeran enfrentamientos. Los sepelios se desarrollaron sin incidentes.Mientras, los hijos del matrimonio fallecido (uno de cuatro años y dos mellizos de dos), que presenciaron horrorizados el crimen, permanecen bajo la tutela de una tía, y reciben atención por parte de psicólogos del área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Cartaya y de la Junta de Andalucía.

Unos 500 vecinos asistieron, a las 11.00 de la mañana, a la misa oficiada en recuerdo de Manuela Domínguez, cuyos restos mortales llegaron a la iglesia de San Pedro custodiados por familiares y conocidos. Dos horas después, en el mismo templo, un centenar de personas acudió al funeral de Manuel Cárdenas, el hombre que segó la vida de su mujer y que, posteriormente, se ahorcó en el pajar de la casa de sus suegros.

El alcalde de Cartaya, el socialista Juan Antonio Millán Jaldón, asistió a ambos entierros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de mayo de 2000