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GENTE

MULTITUDINARIA BODA EN LA CÁRCEL

Río de Janeiro

El amor no se para ni ante las rejas de la cárcel. Así, en la ciudad brasileña de São Paulo se van a celebrar conjuntamente nada menos que 150 matrimonios. A las nuevas esposas que viven fuera de la prisión no les importa que sus futuros maridos vivan entre rejas. Ni que esas rejas pertenezcan al centro penitenciario más duro de la ciudad, el de Carandiru, donde, en un motín de 1992, la Policía Militar mató a 111 detenidos y en la que ocho de cada diez detenidos están contaminados de tuberculosis o uno de cada seis es portador de sida. Y de nada sirve que sean los mismos presos quienes desanimen a sus novias a casarse. Como Romualdo, que, tras recibir siete tiros y haber estado varias veces antes en la cárcel, la última vez pidió a su novia que lo olvidara. "Jamás le dejaré", respondió ella, "pues él es el hombre de mi vida". Y se van a casar. La tarta para 1.500 invitados la ha hecho uno de los novios, Rubens Lima de Silva, condenado por asalto a mano armada. Contra la tradición, esta vez serán las 150 novias, todas vestidas de blanco, las que esperarán a los novios en el altar. Ellos entrarán todos juntos a los acordes de Meu presente, compuesta Elienai Messias, que reza así: "El amor nunca muere en la vida de los que saben amar". Ni entre rejas.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de mayo de 2000