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Un duro y eficaz defensor de la ley y el orden, nuevo delegado del Gobierno

Eficacia y autoridad son dos de las características más destacables del quehacer profesional de Francisco Javier Ansuátegui Gárate, que hoy será nombrado por el Consejo de Ministros nuevo delegado del Gobierno en Madrid. Ansuátegui es un viejo conocido de la sociedad navarra, a la que ha servido en dos ocasiones como delegado del Gobierno: la primera, entre los años 1980 y 1982, y, nuevamente, desde mayo de 1996 hasta ahora. Uno de sus primeros retos en Madrid será afrontar el problema de la violencia en Lavapiés.

Sus amigos destacan la enorme dedicación personal al trabajo policial y la lucha antiterrorista de este abogado de Elgoibar (Guipúzcoa) de 61 años, casado y con cuatro hijos, forjado en política en el seno de la UCD, que ha prestado especial atención al desmantelamiento de la infraestructura del terrorismo callejero que azotaba Navarra cuando ocupó por segunda vez la máxima responsabilidad policial.Apenas unos meses después de su llegada a Pamplona, las fuerzas policiales a su mando lograron detener y encarcelar al cabecilla de los grupos Y de apoyo a ETA en Navarra, Joseba Miren Sainz de la Higuera, El Abuelo, una acción policial que sólo fue un escalón en el progresivo acorralamiento y desarticulación de diversos grupos que ejercitaban la kale borroka (violencia callejera) en Pamplona y su comarca y en el valle de Sakana, principalmente.

Ansuátegui pasa por ser un hombre que trabaja con suma discreción, de modales extremadamente educados, amigo de sus amigos, pero implacable con quienes vulneran la legalidad. Incluso hasta la exageración, si se hace caso a las frecuentes y furibundas críticas vertidas contra él por los partidos y organismos de la órbita abertzale.

El presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, señaló ayer que los problemas de seguridad que vive el barrio de Lavapiés serán uno de los primeros retos que tendrá que abordar el nuevo delegado. "Inmediatamente después de que tome posesión y asuma sus funciones abriremos, igual que lo hemos hecho en estos cuatro años con el anterior delegado, un diálogo permanente para analizar las causas de los problemas", añadió.

El problema de Lavapiés

Según Ruiz-Gallardón, el nuevo delegado tendrá en su agenda los asuntos más importantes para la Comunidad, y, entre ellos, Lavapiés tiene que ser uno de los primeros. "Hay una conjunción de problemas muy importantes, y el más urgente es el problema de orden público, y estoy convencido de que la Delegación del Gobierno estará con la preocupación suficiente para abordarlo", afirmó.

Durante el mandato de Ansuátegui, ETA se ha mostrado incapaz de reorganizar el comando Nafarroa y apenas un pequeño grupo itinerante de kale borroka sigue atentando aisladamente en Pamplona y su cinturón industrial, sin tener vinculación directa con la organización terrorista. Los repetidos actos de vandalismo callejero realizados a rostro descubierto pasaron a la historia al poco de llegar Ansuátegui. Su estilo es el marcaje en corto: rodea literalmente de policías y guardias las manifestaciones de las organizaciones satélites de ETA y las controla desde su inicio hasta su fin sin permitir un solo desmán.

Sacó a la policía a patrullar a las calles hasta el máximo de los agentes disponibles. Inunda de agentes de información las zonas más conflictivas siempre que se prevén disturbios, y desarrolla minuciosamente las investigaciones hasta conseguir aclarar un elevado número de los actos violentos.

La única víctima mortal del terrorismo durante su actual mandato fue el concejal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona Tomás Caballero, asesinado el 6 de mayo de 1998, pero la policía está convencida de que el comando que acabó con su vida procedía de fuera y, tras cometer el crimen, abandonó Navarra.

Las críticas a la contundencia con que ha dirigido los efectivos policiales han excedido el ámbito de la izquierda radical. La desproporción de algunas cargas de la policía y la Guardia Civil contra manifestaciones vecinales y estudiantiles ha generado duros reproches desde el PSN-PSOE hasta EA, pasando por IU, Convergencia de Demócratas de Navarra y el PNV.

Muy lejos quedan ya los servicios de este funcionario como letrado de la Organización Sindical bajo la dictadura de Franco, de la que llegó a ser delegado en Ciudad Real. Su trayectoria le llevó a ser inspector nacional de Colegios Mayores Universitarios en la etapa de José Luis Villar Palasí al frente del Ministerio de Educación. Desde 1977, la representación del Estado -como gobernador civil en Vitoria, Córdoba y Navarra- le ha labrado la fama de ser un duro en la defensa de la ley y del orden.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de mayo de 2000

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