El embalse de Carranza, recién inaugurado, funcionará al 50%

El embalse de Carranza, el más grande de Vizcaya y que empezó a almacenar agua a principios de año, funcionará este verano a la mitad de su capacidad para evitar más pérdidas. La balsa de La Cerroja ha perdido una media de cinco litros por segundo en los últimos meses debido a un fallo en la construcción y ponía en riesgo el fin para el que se construyó: acabar con la sequía de una zona de 3.200 habitantes, la única de toda Euskadi con problemas periódicos de abastecimiento y que el pasado verano estuvo sin agua durante cuatro meses.La diputada de Medio Ambiente, María Esther Solabarrieta, reveló ayer que la fisura detectada ha sido parcheada y las pruebas realizadas en los últimos días indican que no habrá más problemas. Al comprobarse el fallo, se barajó la posibilidad de vaciar el embalse, lo que hubiera supuesto otro verano de sequía para el valle de Carranza.

El defecto se ha localizado en la torre instalada dentro de la balsa, desde donde se capta el agua, con una fisura en las soldaduras "que, quizás por exceso de prisa, no se ha hecho bien". Con la ayuda de buzos, se ha parcheado el agujero con capas de arena y grava, neopreno y polietileno. "Aunque el sellado no es absoluto, ya no se producen fugas y estamos esperanzados en que la situación esté resuelta para este verano".

Solución provisional

La Diputación ha decidido limitar la capacidad a la mitad, por lo que almacenará 175.000 metros cúbicos de agua frente a los casi 350.000 posibles. Esta medida reducirá la presión sobre la zona afectada y, por tanto, el riesgo de una nueva rotura. Solabarrieta aseguró que esta cantidad de agua permite el abastecimiento de la zona durante tres meses.

Cuando termine el verano, con la balsa más vacía por la utilización de su agua "analizaremos cómo está el relleno y se solucionará definitivamente", añadió la titular de Medio Ambiente.

El embalse de Carranza, ubicado a 800 metros de altitud, tiene una superficie de 473 metros de largo por 126 de ancho, equivalente a diez campos de fútbol. Las obras terminaron en diciembre y han costado 320 millones de pesetas. Se está ya utilizando para el suministro de agua, aunque el proyecto se completará con la construcción de una estación depuradora que permita una mayor calidad, cuya puesta en marcha se calcula ahora para agosto.

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Esta infraestructura ha sido reivindicada en esta comarca, la más aislada de Vizcaya y muy dispersa: existen hasta 46 barrios incluidos en un total de 26 núcleos de población dentro de una superficie de 138 kilómetros cuadrados. Las actuaciones de la Diputación en el valle de Carranza se iniciaron en 1995. Con la balsa y la estación depuradora, el coste total alcanzará casi los 868 millones de pesetas, lo que significa que la garantía del suministro de agua habrá costado 270.000 pesetas por vecino.

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