18é SALÓ INTERNACIONAL DEL CÒMIC DE BARCELONA

Para aprendices de dibujante

El salón ofrece un taller de cómic para todos los públicos e información sobre las diversas escuelas existentes

"Perdona, ¿puedo entrar a dibujar?". "Pues claro, coge una silla, pasa al fondo y a tu aire". Durante los días que ha durado el Salón del Cómic, escenas como ésta se han repetido con frecuencia. Sucedían ante la caseta instalada por la escuela de cómic Joso como taller abierto para todos los públicos. Convertida en escuela portátil, la caseta ha funcionado hasta ayer como un aula en la que cualquier aficionado ha podido aprender lecciones básicas para mejorar su técnica. Los profesores son alumnos aventajados de la Joso, tal vez futuros maestros de la escuela de cómic más reputada de España."En realidad, puede decirse que es el único centro de estas características que existe en el país", explicó Joso, fundador de la escuela. Aficionado a la historieta desde niño, se encontró muy pronto con una barrera: sus padres le inscribieron en una academia de dibujo, pero las lecciones tradicionales nada tenían que ver con su afición. Como muchos dibujantes de historietas, no tuvo más remedio que aprenderlo todo por su cuenta. Pero decidió que su experiencia podía ser útil a otras personas con la misma vocación, y así surgió la escuela. La abrió hace casi dos décadas, con 17 alumnos y él como único profesor. Ahora tiene más de 30 colaboradores y en el último año han pasado por el centro 550 estudiantes.

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"Entre el dibujante de cómic sigue habiendo mucho autodidacta, pero desde que fundamos la escuela muchos asisten a nuestras clases. Nuestros profesores son profesionales que conocen perfectamente la materia y en unos meses son capaces de conseguir progresos que los alumnos, por su cuenta, tardarían años en adquirir", explica Joso. Con los años, el centro ha adquirido un gran prestigio entre la profesión y ha conseguido el reconocimiento de la Generalitat, que lo ha facultado para impartir una diplomatura en nuevas profesiones.

Por sus aulas han pasado dibujantes de prestigio, entre ellos Joaquín Cera, Rubén del Rincón, Francis Porcel, Ramón Fernández Max y Elías Sánchez. Otros muchos no abandonarán nunca el anonimato. Según Joso, "muchos alumnos se desaniman porque su ilusión es hacerse un nombre y publicar sus propias historietas, y eso es algo muy difícil según la lógica de la industria. Pero el buen dibujante encuentra siempre trabajo, especialmente en la publicidad y en el cine, como creador de story boards, aunque también en muchos otros campos".

La Joso es la escuela de cómic por antonomasia, y eso explica que atraiga a aprendices de toda España y también de muchos otros países. Pero si acaso el taller ha servido para despertar el hambre de estudio entre los aficionados, pueden canalizarla también a través de la especialidad de ilustración de la escuela Llotja de Barcelona. En sus planes de estudio, la Llotja incluye asignaturas relacionas con el cómic, aunque dentro de un programa genérico compuesto por muchas otras ramas del dibujo, como la ilustración publicitaria, científica y técnica o la infografía.

El cómic copa también una pequeña parte de la oferta de FDA (Fak D'Art. Media Art Institute), una escuela que nació para enseñar el arte de la historieta y se ha ido inclinando hacia técnicas de animación, con una triple especialización en multimedia e Internet, animación tadicional o 3-D. Entre la escasa oferta académica restante, los aficionados al cómic tienen la posibilidad de asistir a algunos talleres que se organizan en toda España. Uno de los lugares con más tradición en estos cursos es Murcia, una región que está apostando fuerte por la promoción del dibujante de cómic a través de la Dirección General de Juventud. Además de organizar cursos, este departamento convoca un premio anual a la mejor historieta, al mejor dibujante y al mejor guión. Cada año los trabajos galardonados pueden verse en el Salón del Cómic, adonde acuden también numerosos amantes del dibujo de historietas de la región. Porque todos saben que, en realidad, el mejor modo de aprender es empapándose de la sabiduría de quienes ya han despuntado en el difícil mundo del cómic.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0007, 07 de mayo de 2000.