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Seis reporteros encarcelados y 18 procesados en una semana en Irán

"Yo no me suicidaré", aseguró poco antes de ser enviado a prisión en abril el periodista iraní Akbar Ganyí, sabedor de los riesgos que corre por haber denunciado la implicación oficial en el asesinato de varios disidentes en 1998. Otro colega, Hamidreza Yalaipur, acudió ante el juez que le había convocado provisto de cepillo de dientes y muda. "Siempre estoy preparado para que me encarcelen", declaró con su habitual sentido del humor tras haber pasado por ese trago en varias ocasiones. ¿Qué está pasando en Irán?La prensa independiente, eje fundamental del programa de reformas que el presidente Mohamed Jatamí intenta sacar adelante, se ha convertido en el objetivo de una ofensiva conservadora para no ceder el poder. Los tribunales, bajo control conservador, han cerrado la semana pasada 11 diarios, cuatro semanarios y un bimestral. Media docena de periodistas están en la cárcel y un número tres veces superior tienen procesos abiertos por haber ejercido su derecho a la libertad de expresión.

Un ejemplo: Mashalá Chamsolvaesín, editor del prohibido Neshat, cumple dos años y medio de privación de libertad por haber escrito un artículo contra la pena de muerte. "Este ataque parece un intento de castigar a la amplia mayoría [de iraníes] que en febrero votó por la reforma política", ha denunciado Hanny Megally, director de la sección de Oriente Próximo de Human Rights Watch. Esta organización ya advirtió en octubre del año pasado que la libertad de prensa en Irán era "tan frágil como una copa de cristal".

La copa la rompió el 20 de abril el máximo dirigente iraní, Alí Jamenei, denunciado por el Comité para la Protección de los Periodistas como "uno de los 10 peores enemigos de la prensa en 2000". El líder, o guía supremo, de la Revolución dijo ese día que "hay periódicos cuyo único objetivo es crear tensión (...). Parece que 15 periódicos están guiados desde un centro; escriben titulares parecidos, insultan a las instituciones oficiales". En las fechas siguientes se produjeron cierres que han dejado a un millar de personas sin trabajo, 400 de ellos periodistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de mayo de 2000