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El mundo inagotable de Pasolini

"El mundo de Pier Paolo es inagotable", sentencia de forma rotunda Laura Betti, la actriz que estuvo presente en la mayoría de las películas de Pier Paolo Pasolini. Luego, la que fue gran musa del director de cine italiano se queda callada un instante y añade: "Su cine tiene una definición exacta: es cine de poesía, no cine poético. Es pura poesía, por eso no desaparecerá nunca".Pasolini, el gran revolucionario de los directores italianos, asesinado hace 25 años en extrañas circunstancias, en lo que pareció ser un crimen homosexual, es el centro estos días en Granada de un congreso en el que participan los mayores expertos en la obra del cineasta, y al que se ha sumado Laura Betti para rendirle su personal homenaje.

"¿Que qué me queda hoy de Pasolini?", dice detrás de unas llamativas gafas de sol. "Nada. Todo. Su unicidad. Su manera de ser distinto en todo. Lo que le valió precisamente que la burguesía italiana lo odiara".

Betti acudió a Granada para leer los poemas más intensos de Pasolini, los que revelan lo mismo que revelaba su cine: la lucha del hombre contra la gran maquinaria del poder, contra la marginación. Tenía previsto realizar la lectura en la Huerta de San Vicente, la última casa en la que residió Federico García Lorca. Poeta como Pasolini. Rebelde como Pasolini. Homosexual como Pasolini. Asesinado, como Pasolini.

"Pero Lorca y Pier Paolo no creo que sean tan similares", ataja Betti, una mujer que se ha codeado con lo más grande del cine, con Coppola, con Spielberg. "Es más bien como si fuesen hermanos que han andado por el mundo y han visto las mismas cosas. Pasolini, por ejemplo, expresó su homosexualidad políticamente. Era un frente de batalla más de todos en los que estuvo. En eso creo que eran diferentes".

El congreso, denominado Una desesperada vitalidad y que se celebra hasta mayo, ha servido para ver de nuevo obras maestras de Pasolini como El evangelio según Mateo, Pajaritos y pajarracos, Edipo Rey, Totó en el circo, Pocilga, Medea, El decamerón, o Saló y los 120 días de Sodoma. También se han mostrado obras inéditas y fragmentos de películas que fueron rechazados en el último momento.

La proyección de las películas ha desvelado el interés de los jóvenes por la figura de Pasolini. "Los jóvenes quieren conocerlo, adueñarse de él", afirma Laura Betti. "Y los menos jóvenes lo necesitamos para seguir levantándonos por la mañana. Creo que la presencia-ausencia de Pier Paolo está creciendo ahora en todo el mundo".

Betti llegó a Granada acompañada de los mayores estudiosos en la vida y la obra de Pasolini, como Walter Siti o Alfonso Berardinelli. Todos coinciden en señalar que su cine no ha perdido ni vigor ni actualidad pese a que ya han pasado 25 años de la muerte del director.

"Eso es porque él siempre quería ser diferente, no formar parte de la grey: Luchaba por ser distinto", explica Betti. "Hoy, está a la vista, lo único que hay en todos los medios de comunicación es una propuesta de lobotomía para cada ser humano. La lucha de Pier Paolo contra eso es lo que lo hace actual".

Sean las razones que sean, después de Pasolini no ha habido en Italia otro cineasta que haya roto los moldes como él, comenta la musa del director. "Cada película que hacía era diferente, no tenía nada que ver con la anterior", comenta por su parte el organizador del encuentro, Mariano Maresca. "Inagotable", comenta Laura Betti.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de abril de 2000

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