España, líder mundial en trasplantes, logra este año un 6% más de donantes de órganos El éxito se debe a la mejora del proceso médico, no a una mayor colaboración ciudadana

España obtuvo en el primer trimestre de 2000 un 6% más de donantes de órganos que en el trimestre del año pasado. Este dato confirma un crecimiento sostenido de donaciones en un país líder mundial en este terreno, superando con creces a Estados Unidos, Canadá o Francia. Para este año, la Organización Nacional de Trasplantes prevé alcanzar el récord de 34,2 donantes por millón de personas, a pesar de que el porcentaje de familias que se niegan a ceder órganos ha aumentado hasta el 22%. La mejora se debe al perfeccionamiento de los procesos médicos.

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En los tres primeros meses de 1999 hubo 323 donaciones de órganos. En los mismos meses de este año, la cifra se elevó a 348; un 6% más. Para todo este año, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) prevé alcanzar los 1.359 donantes, que supondrían una tasa de 34,2 por millón de personas. Sólo Portugal y Estados Unidos se acercan un poco a España en este sentido, superando los 20 donantes por millón de personas. El número de donantes (la mayoría cadáveres) siempre es inferior al número de trasplantes que se realizan, ya que en la actualidad el 85% son donantes multiorgánicos. Y así, en 1999 se hicieron 2.023 trasplantes renales y 960 hepáticos. Para la ONT, el éxito de esta actividad en España se logra gracias "a la solidaridad de los españoles y al trabajo de los profesionales". Sin embargo, el crecimiento constante de donantes, que oscila entre el 6% y el 9,6% anual, no se debe en los tres últimos años a una mayor colaboración ciudadana. "La negativa de las familias a ceder los órganos del pariente fallecido se mantiene constante en torno al 22% e incluso ha aumentado un poco", explica Blanca Miranda, coordinadora nacional de trasplantes, que también asegura que el porcentaje de ciudadanos con tarjeta de donante se mantiene en el 9%.

El aumento de donantes se debe, según Miranda, al perfeccionamiento del proceso. "Hacemos un seguimiento exhaustivo para controlar todas las muertes que se producen en las UVI. Es fundamental detectar cada muerte y actuar de inmediato para mantener la viabilidad de los órganos. Antes perdíamos el 14% de los posibles donantes en UVI por muerte cerebral, por ejemplo. Ahora, sólo el 3%. Para conseguir esto no hacemos más que intentar perfeccionar el sistema y para ello necesitamos la formación continuada de los profesionales. La vigilancia y el personal entrenado son fundamentales".

El trato en el hospital

La ONT se ha propuesto investigar la razón por la cual una de cada cuatro familias se niega a ceder los órganos del pariente fallecido. Reducir ese porcentaje podría servir para mantener el aumento de donaciones. "La oposición tiene una relación directísima con la percepción del trato -humano y médico- recibido en el hospital", dice Blanca Miranda. "El 90% de las familias que considera que ha recibido un buen trato, que ha sido informada convenientemente, por ejemplo, dice que sí cuando se le pide la donación. El porcentaje baja al 75% cuando las familias dudan sobre el trato recibido, y desciende hasta el 50% cuando han expresado alguna queja".

Según la ONT, el tiempo medio de espera para recibir un trasplante se encuentra entre los dos y los tres meses, frente a los ocho meses de media registrados en otros países europeos.

El aumento más espectacular de donantes se ha conseguido en el trasplante pancreático, ya que en los primeros tres meses de este año hubo 14, frente a los 9 del año precedente. Los donantes de trasplante pulmonar crecieron en un 13,8% y los cardiacos, en un 8,2%. El menor crecimiento se ha registrado este año en los donantes renales, que sólo aumentaron en un 1,8%.

En todos los tipos de trasplante destaca España a escala mundial, salvo en los cardiacos, cuya actividad queda ligeramente por debajo de la registrada en Estados Unidos. En 1998, último año del que hay cifras comparables, Estados Unidos tuvo una tasa de 8,9 trasplantes cardiacos por millón de personas frente a los 8,8 de España. Las tasas de ambos países, sin embargo, describen tendencias muy distintas, pues mientras allí decrece, en España aumenta cada año, aunque de forma desigual.

En enero de este año entró en vigor un decreto que permite considerar, además de la muerte cerebral, la parada cardiorrespiratoria como muerte oficial para poner en marcha la extracción de órganos del donante. Según Blanca Miranda, el aumento de donaciones no se debe a tal decreto. "Apenas hemos tenido un par de casos este año que se puedan encuadrar en esa nueva situación. Quizá sólo a largo plazo se logren más donantes gracias a este real decreto".

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