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Mori, 'número dos' del partido gobernante en Japón, se perfila como nuevo primer ministro

El Gobierno japonés oficializó ayer su dimisión en bloque durante un Consejo de Ministros extraordinario, apenas 48 horas después de la pérdida de consciencia del primer ministro Keizo Obuchi, víctima de un derrame cerebral. Esta dimisión abrió ya de forma oficial el proceso para la designación de un sucesor para Obuchi, tanto al frente del Gobierno como del Partido Liberal Demócrata (PLD), mayoritario en el Parlamento. El nombre de Yoshiro Mori, actual número dos del PLD, se abría paso entre todos los potenciales candidatos para ocupar la presidencia del partido y, por ende, del Ejecutivo.

A decir de analistas y observadores políticos, la dimisión colectiva del Gobierno debería ir acompañada por la designación de un nuevo presidente del PLD, función que ocupa Obuchi. [Los parlamentarios del PLD se reunirán a primara hora de hoy para elegir al líder del partido, informa Efe] Dado el peso de esa formación política en el Parlamento, el elegido sería automáticamente designado jefe del Gobierno. Según la prensa local, el nuevo Gabinete podría estar formado antes del fin de semana. La sucesión de Obuchi no debería implicar cambios en los equilibrios políticos nacionales o en la orientación de la política económica japonesa.Las maniobras en el seno del PLD para designar un sucesor se iniciaron nada más conocerse la gravedad de la embolia de Obuchi el pasado lunes. Más allá de las rivalidades entre los diferentes clanes, un sentimiento de urgencia ha prevalecido entre los dirigentes: evitar un vacío político cuando el país se enfrenta a una erupción volcánica y a varias citas políticas, como la preparación de la cumbre del Grupo de los Ocho (los siete países más industrializados del mundo más Rusia) en julio en Okinawa, las elecciones legislativas y la continuación de las medidas de recuperación económica.

Un consenso parece haberse logrado con rapidez sobre la persona de Yoshiro Mori, secretario general del PLD, es decir, el número dos de la jerarquía del partido. Esta elección trasciende la lógica de los clanes, que generalmente se pasan el poder como los jugadores de rugby el balón. Yoshiro Mori es el jefe del tercer clan o facción del PLD, en tanto que Obuchi dirigía el clan principal. Los clanes son agrupaciones informales alrededor de figuras destacadas del partido, que constituyen el nudo de las redes de apoyo clientelista y logístico (financiación) de los parlamentarios.

El PLD, que tiene mayoría en la Cámara baja, ha estado en el poder desde 1955 prácticamente sin interrupción. A excepción de un corto periodo de alternancia tras su derrota en las elecciones de 1993, durante el cual Japón tuvo tres primeros ministros de otros partidos políticos, es del PLD de donde tradicionalmente han salido todos los jefes de Gobierno japoneses.

Una vez designado presidente del PLD (muy probablemente sin necesidad de voto si es el único candidato tal como parece probable), Mori será elegido por el Parlamento como nuevo primer ministro. Una votación cuyo resultado no ofrece dudas a la vista, no sólo del peso del PLD, sino también del apoyo de sus socios en la coalición gubernamental, la formación centrista Nuevo Komeito y una parte de los liberales, que tras escindirse el lunes han formado un nuevo grupo, el Partido Conservador, y han expresado su apoyo a la candidatura de Mori. El hasta ahora secretario general del PLD fue uno de los artífices de la alianza de centro-derecha entre su partido y el Nuevo Komeito que asegura a la coalición una mayoría absoluta en el Parlamento.

Los dirigentes de los partidos de la coalición ya han declarado que el sucesor de Obuchi continuará la política definida por este último. El director de la Agencia de Planificación, Taichi Sakaiya, estima que el cambio de primer ministro no tendrá ningún efecto sobre la política económica. Tokio intenta colocar la sucesión de Obuchi bajo el signo de la continuidad, para evitar romper el clima de confianza en la recuperación de la economía japonesa que el ahora incapacitado primer ministro había logrado extender, en especial a los mercados financieros.

No obstante, el nuevo Gobierno va a ser un Gobierno interino: las elecciones legislativas deben convocarse antes de octubre, cuando expira el mandato de los diputados. Queda por saber si los dirigentes del PLD sucumbirán a la tentación de capitalizar la emoción causada en el país por el coma en que se encuentra Obuchi para convocar elecciones anticipadas. La oposición pide que se disuelva cuanto antes la Cámara baja, pero el Nuevo Komeito, aliado del PLD, no lo desea.

© Le Monde-EL PAÍS

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de abril de 2000

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