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El primer ministro chino amenaza con castigar duramente a los corruptos

El primer ministro chino, Zhu Rongji, inauguró ayer la sesión anual del Congreso Nacional Popular (Parlamento) con una nueva advertencia a Taiwan contra cualquier veleidad indepententista. Zhu se hizo también eco del creciente malestar popular por la corrupción y prometio aumentar el gasto gubernamental para asegurar un más rápido crecimiento. El jefe del Gobierno chino ofreció buenas noticias sobre la marcha de la economía.Zhu anunció que el ambicioso plan que lanzó en 1998 para intentar hacer rentables en tres años las empresas del sector público está ya en el buen camino y que el sector textil ya está obteniendo beneficios un año antes de lo previsto. Otra importante dosis de gasto público prevista para este año asegurará un "crecimiento rápido" de la economía, aseguró ante los 2.900 delegados llegados de todas las regiones del país, desde el Tíbet hasta Hong Kong. Los casos de corrupción "deben ser investigados en profundidad, sin ningún tipo de favoritismo, y los elementos corruptos deberán ser severamente castigados", advirtió Zhu ante los delegados.

Vísperas electorales

Taiwan se está convirtiendo en uno de los temas centrales del Congreso Nacional Popular, que ayer inició 11 días de sesiones a menos de dos semanas de que la isla celebre elecciones presidenciales. En su discurso anual ante la Cámara, Zhu puso aún más presión sobre los electores taiwaneses al insistir en que China "no permanecerá de brazos cruzados" si Taiwan da un paso hacia la independencia, una opción que defiende abiertamente al menos uno de los cinco candidatos a presidente de lo que China considera su "provincia rebelde".

Ya el sábado, el presidente Jiang Zemin amenazó con tomar "medidas drásticas" si la isla sigue retrasando de forma indefinida las conversaciones para la reunificación. Esta advertencia sigue a la publicación, el pasado febrero, de un informe en el que se aseguraba que China utilizaría la fuerza militar si Taiwan continuaba en la línea actual. A Zhu sólo le faltó repetir la amenaza de la acción militar, pero repitió la conocida postura de Pekín sobre una reunificación pacífica.

No obstante, en un discurso ante delegados militares poco después de la intervención de Zhu, el general Zhang Wannian aseguró crudamente que "la independencia de Taiwan significa la guerra". "Las fuerzas separatistas en la isla de Taiwan insisten en seguir su propio camino, animándose con apoyo exterior, envenenando las mentes de la gente y yendo cada vez más lejos hacia la partición de la madre patria", dijo Zhang, vicepresidente de la poderosa Comisión Central Militar del Partido Comunista Chino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de marzo de 2000

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