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La ONU respalda la iniciativa de Kofi Annan para una nueva mediación de Baker en el Sáhara

El Consejo de Seguridad de la ONU autorizó ayer una nueva mediación del exsecretario de Estado norteamericano James Baker en el conflicto del Sáhara Occidental, que enfrenta desde hace casi un cuarto de siglo a Marruecos con el Frente Polisario por el territorio de la antigua colonia española. Desvanecida ya casi toda esperanza de que se llegue a celebrar un referéndum de autodeterminación por la disputa en la confección del censo electoral, Marruecos -cuyo rey, Mohamed VI, llega hoy a Madrid en visita privada- se limita ahora a ofrecer un plan de autonomía a los exiliados de Tinduf.

"Sin referéndum, la independencia está excluida. En cambio, Marruecos puede ofertar acuerdos federados, autonómicos o integradores", dicen fuentes diplomáticas occidentales en Rabat. Al prorrogar hasta el 31 de mayo la Misión de la ONU para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso), el Consejo de Seguridad respalda la nueva mediación de Baker, artífice en 1997 del acuerdo de Houston entre Marruecos y el Polisario. Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, en particular los países occidentales, se han propuesto facilitar por todos los medios que el rey MohamedVI pueda encontrar una vía para la solución del conflicto del Sáhara Occidental, entablando discusiones directas con el Frente Polisario, según un comunicado que han hecho llegar a Marruecos fuentes diplomáticas occidentales. En el citado documento, recibido por el entorno del monarca, se constata "la imposibilidad de llevar adelante la solución del referéndum".

A su vuelta del viaje a España, el rey Mohamed VI se trasladará a Errachidia, Uarzazate y Agadir, en calidad de jefe supremo de las Fuerzas Armadas y en "visita de inspeccion". En estas tres ciudades del sur marroquí están situados los principales centros de mando del Ejército para las zonas del Sáhara y la frontera sur con Argelia.

Una de las claves del actual proceso encaminado a la solución del conflicto del Sáhara Occidental es el acercamiento entre Argel, que acoge en su territorio a los campamentos de refugiados saharauis, y Rabat, que se plasmó a final de febrero cuando el ministro marroquí de la Juventud, Ahmed Mussaui, entregó al presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, un mensaje de Mohamed VI sobre "relaciones bilaterales".

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha encargado a Baker "estudiar los medios para conseguir un arreglo rápido, duradero y concertado" del conflicto del Sáhara. Desde hace meses, medios diplomáticos de la ONU estaban anticipando la imposibilidad de organizar la consulta, por las posiciones diametralmente opuestas de las dos partes respecto a la identificación de electores, la repatriación de refugiados y las condiciones de seguridad en la región.

Baker debe encontrar ahora "una tercera vía". "La única alternativa posible reside en un acuerdo político entre las partes [incluidas Argelia y Mauritania] en función de una solución de tipo autonómico", afirman medios diplomáticos occidentales en Rabat.El propio Annan ha declarado que "el plan no prevé ningún mecanismo para obligar a una de las partes a aceptar el resultado del referéndum", y que "no enviará tropas a la región". El probable encuentro en abril en El Cairo entre el presidente Buteflika y Mohamed VI, anunciado por el presidente del Parlamento marroquí, Abdeluahad Radi, podría ser el comienzo del deshielo en la región.

La Delegación del Polisario en Madrid advirtió ayer, en un comunicado, de que el encuentro entre los reyes de España y Marruecos es una "oportunidad inmejorable" para que España asuma sus obligaciones en el proceso de descolonización del Sáhara Occidental, y exija a Marruecos el cumplimiento de las resoluciones de la ONU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de marzo de 2000

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