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Tribuna:

MIS DEBERES Una rubia anda suelta MARUJA TORRES

Me había prometido a mí misma que no volvería al tema de la web de mi, nuestro Jose: ando sobrada de temáticas, estos días. Pero al saber que ayer era su cumpleaños (así es él, cumple con todo), me precipité hacia el sitio do cibernéticamente mora. Qué ternura: sus contemploráneos (es decir: el equipo que a su alrededor le contempla con arrobo) le habían introducido un pastelillo con velas que lanzaban destellos y que, al pincharlo, voilà: "¡Feliz cumpleaños, Presidente!". Pero lo mejor estaba por venir. Una poesía: "Feliz, feliz en tu día./ Presidente que Dios te bendiga./ Que reine la paz en tu vida./ Y que cumplas muchos más...". Firmado: Milikito, que no es el seudónimo de Pimentel, sino de Emilio Aragón Sr.Pero basta de romanticismos y de mirar hacia el pasado, precisamente yo, que quiero entrar en el siglo XXI pisando fuerte y con zapatos de aguja, y por eso me he apuntado al último vicio funesto que arrasa en la red, algo casi tan acreditado como la pedofilia belga pero sin tener que descender a otro abismo que el estético. Hablo de la teofilia. Sabido es que, entre los cargos públicos y la militancia femenina del PP se da un porcentaje de rubias por metro cuadrado muy superior (estadísticas en mano) al que pudimos apreciar en las honras fúnebres de Roger Vadim. Mas conviene precisar. La rubia leona tipo Isabel Tocino ya no se lleva, porque puede enredarse las mechas con el Medio Ambiente. O con Agatha Ruiz de la Prada, que -permítanme la digresión- se presenta a senadora por Los Verdes (me encanta este país pleno de oportunidades: cualquiera puede llegar a cualquier cosa), y que brindó por ello (ver el último ¡Hola!, en colores) tras practicar su primera acción saboteadora, esto es, vestir a Vicenta Rico, que se presenta para congresista verde, con una bata del mismo color adornada en lo pectoral con tremenda cala o lirio de esos blancos con pilila amarilla en el centro. Parte buena del asunto: si la gentil diseñadora sale elegida, su escaño la incapacitará para presidir Greenpeace, y eso evitará a los miembros de esta institución tener que practicar los abordajes vestidos de gnomos con geranios.

Retomo el hilo: la rubia pepera tipo oleaje encrespado queda opacada, en el XXI, por quien luce práctica melena corta con flequillo. Es decir, Teófila Martínez, Teo para los creyentes, que suele complementar su peinado con un muy apañado surtido de chales. ¿Serán los terroríficos pashmina, que se sacan de los pelos de la barba de una cabra en vías de extinción? ¿O son de pelo de barba del muy español y acreditado macho cabrío, que también anda por ahí extinguiéndose, sin que nos apesadumbremos? La melena corta a lo paje de Teo es ideal, sabes, porque te sirve lo mismo para ir a un estreno de Norma Duval que para presentar el programa del PP en Andalucía, que más bien parece una promesa hecha a la Macarena tras una trepidante noche de manzanilla y churros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de febrero de 2000