CÓRDOBA

Entretenido, sin más

Entretenido, sin más, el festival taurino que abrió la temporada en el coso de Los Califas. Los tendidos registraron una excelente entrada, pese a la caída del cartel, por circunstancias variadas, de Antoñete, Curro Romero y Espartaco. La generosidad del respetable, en una tarde primaveral, sirvió para que los toreros tocaran pelo, a excepción de Dávila Miura y Manolo Martínez, que fallaron con la espada.En el encierro, de ganaderías variadas, destacó el de La Quinta, lidiado por Finito de Córdoba. La excelente calidad del morlaco, su larga embestida, muchas veces repetidora, permitió al matador cordobés hilvanar una faena muy templada con ambas manos. Las dos volteretas que sufrió el animal de salida mermaron sus facultades. A pesar de ello, el toro se fue creciendo en el último tercio, facilitando a Finito una aseada actuación, mermada en calidad al tener que sostener el engaño a media altura y abusar, en ocasiones, de las ventajas. Mató a la primera y los tendidos se llenaron de pañuelos. Dos orejas.

El primer apéndice de la tarde fue para el rejoneador Álvaro Montes. Con un toreo muy clásico a caballo, exprimió lo poco que de positivo tuvo el novillo enviado por Diego Puerta. Emilio Muñoz trazó muletazos muy largos al torrestrella. Faena de breves destellos y que liquidó de una estocada caída. Oreja a la voluntad. Manseó, como casi todos, el de Hermanos Sampedro, que lidió El Tato. Faena bastante compacta. Remató con una soberbia estocada que le valió la oreja.

No terminó de acoplarse Javier Conde con el de Victoriano del Río, un toro sin demasiada fijeza, manso, que terminó por aburrir al torero después de sufrir un desarme. Antes, toreo acompasado, con momentos de temple y ritmo. Otra oreja a la voluntad. Dávila Miura se las vio con uno de Núñez del Cubillo, el de más recorrido y el que apretó más en el caballo. El sevillano le dio distancia al toro, acoplándose en muletazos muy toreros y soberbios remates con los de pecho. Faena larga y avisada por la presidencia. Tardó también en matar. Cálida ovación. El novillero cordobés Manolo Martínez apuntó dosis de valor y enormes ganas de agradar ante un novillo de Núñez del Cubillos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 18 de febrero de 2000.

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