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La reforma del centro de extranjeros de Málaga terminará en marzo Unos departamentos familiares evitarán la separación de padres e hijos

El Centro de Internamiento de Extranjeros de Capuchinos (Málaga) es el mayor que existe en el territorio español y, probablemente, el que siga teniendo una mayor afluencia en el futuro, pese a que la nueva Ley de Extranjería reduce los supuestos en los que una persona puede ingresar en un centro de este tipo. El centro de Capuchinos, que acoge a los extranjeros en situación irregular detectados en Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla mientras se tramita su retorno al país de origen, estará de obras hasta el mes de marzo.

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El Gobierno ha invertido 70 millones en la ampliación y mejora de las instalaciones. La reforma de este centro es una vieja reivindicación de colectivos sociales y partidos políticos de izquierdas. En 1997, el Gobierno ya incluyó una partida para las obras, pero éstas no comenzaron hasta noviembre de 1999. La entrada en vigor de la nueva Ley de Extranjería permitirá que los operarios trabajen con comodidad: actualmente sólo queda un inmigrante en el centro, un tunecino de 24 años acusado de agredir a dos policías en Madrid cuando iba a ser devuelto a su país. Si no hubiera sido por este incidente, tampoco él estaría ya en el recinto.

El centro de Capuchinos empezó a funcionar en 1990 con capacidad para acoger a 75 personas. Pero presentaba carencias que han despertado encendidas críticas de las ONG que trabajan con inmigrantes durante toda su historia. Está dividido en cuatro módulos, tres de ellos destinados a hombres y uno para mujeres.

Módulo conflictivo

El módulo 1, el mayor de todos, ha sido escenario de revueltas, motines e incendios provocados por extranjeros en situaciones desesperadas. En mayo de 1998, cinco inmigrantes argelinos quemaron varias colchonetas para protestar por su expulsión y siete internos resultaron heridos de gravedad. Ahora están pendientes de la sentencia de la Audiencia de Málaga. El fiscal les pide 18 años de cárcel.

Éste fue el incendio más grave que ha sufrido el centro, pero no el último. Después se han producido otros dos, el último, el 29 de diciembre pasado. La reforma prevé la reducción del espacio en el módulo 1, y la instalación de detectores de humo y un circuito cerrado de televisión en todo el recinto, según informó el subdelegado del Gobierno en Málaga, Carlos Rubio.

En general, se va a reducir el tamaño de todos los módulos, pero se van a dotar todos de baño y se van a construir otros nuevos. La capacidad del centro pasará a 125 personas, y se está habilitando también un patio para las internas, que hasta ahora tenían que alternarse con los hombres para salir al aire libre.

Calidad de vida

Entre las reformas orientadas a mejorar la calidad de vida de los internos se cuenta la construcción de varios módulos especiales para unidades familiares -hasta ahora, las parejas quedaban separadas y los hijos eran internados en centros para menores-. En marzo se estrenará también un botiquín, una consulta médica, una oficina para un asistente social, otra para asistencia letrada y una nueva zona de visitas. Sin embargo, los colectivos dedicados a los inmigrantes y partidos como IU y el PSOE, consideran que además de las reformas materiales el centro necesita más personal, y reclaman que las internas sean vigiladas y atendidas por mujeres policías.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de febrero de 2000